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No es lo que se dice

El término claristorio es innecesario

 

Cuando el idioma castellano dispone de términos propios para expresar conceptos con precisión suficiente resulta inadecuado —y es muestra de ignorancia, acomplejamiento o equívoco lucimiento personal— acudir a préstamos foráneos. Esto ocurre con ‘claristorio’, calco innecesario del claristory inglés. Nuestro lexicón es prolífico en materia de iluminación de espacios y cuenta con voces tan exactas como ventanales (1), luminaria, lucernario, en ciertos casos claraboya y en determinadas cúpulas, linterna. De ahí la inutilidad de ‘claristorio’.

En su propio ámbito, cabe decir otro tanto de donjon, término inglés para referirnos a nuestra castellana torre del homenaje, y de cantilever, voz británica que nada añade a nuestro tradicional voladizo.

(A veces, por indolencia o pereza mental, uno se resiste a indagar en el acervo idiomático propio el término adecuado con el que definir un concepto, y acude gregariamente al comodín claudicante que todo lo resuelve y simplifica, aun a costa del tributo del empobrecimiento. Ahora hablamos de ‘claristorio’, ‘donjon’ y ‘cantilever’, pero ¿qué decir de ‘evento’, ‘implementar’, ‘puntual’, ‘álgido’, ‘nominar’, ‘hándicap’, ‘el día después’, ‘honesto’ por honrado, ‘serio’ y ‘severo’ por grave, ‘agresivo’ por emprendedor, ‘versus’ por contra, ‘newsletter’ por boletín, ‘low cost’ por barato o económico, ‘trending topic’ por tema del momento, ‘coach’ por entrenador, ‘estimar’ por calcular, ‘chequear’ por verificar, ‘deleznable’ por deplorabledetestable, ‘mascota’ por perro, ‘género’ calificando a violencia, ‘ignorar’, ‘posicionamiento’, ‘entreno’, ‘enervar’, ‘jugar un papel’…, ‘spoiler’, ‘offshore’, ‘kit’, ‘blíster’, ‘impeachment’, ‘link’, ‘influencers’, ‘celebrities’…? A propósito de la creciente y consentida invasión de voces inglesas en el habla castellana no cabe sino la repulsa y el menosprecio. Asistimos hasta el hartazgo a un papanatismo paleto y sumiso que da por bueno —cuando no lo busca intencionadamente— todo lo que suene a inglés/norteamericano aunque dispongamos de términos genuinamente españoles para decir lo mismo o incluso para expresarlo mejor. El complejo de inferioridad de muchos frente a la lengua inglesa es abrumador. Copiando a Álex Grijelmo podemos decir que quienes usan los anglicismos no lo hacen «para hacerse entender, sino para hacerse los entendidos».)

 

 

Ventanales de la catedral de León. Siglo XIII.

Lucernario cupular de la basílica de la Angustias.
Granada. 1671.

NOES claristorio3

Claraboya del antiguo mercado de Colón.
Valencia. 1916.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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