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Propileos

En la Grecia clásica, con el nombre de Propileos se aludía al conjunto arquitectónico que precedía a la acrópolis ateniense. En este glosario se utiliza también con el significado de Introducción para guiar al lector en la consulta de estas páginas.

Este glosario solo habla del mundo de la edificación. No da entrada, por consiguiente, a voces que son propias de la pintura o de la escultura. Sin embargo, por la mutua interdependencia que enriquece a las tres artes mayores, se advierte en seguida la presencia de numerosos términos que, aun perteneciendo al ámbito de la escultura y el arte pictórico, sin ellos no se entenderían ni completarían muchas de sus voces e infinidad de conceptos arquitectónicos.

No pretende el glosario ser exhaustivo, sino útil. Gozan por tanto de trato preferente las palabras menos comunes. Así, pues, no contiene lemas que expresan ideas tan familiares como, por ejemplo, acera, acueducto, almena, altar, azulejo, capilla, catacumba, catedral, castillo, cisterna, claustro, espadaña, faro, fortaleza, fuente, garaje, guirnalda, iglesia, imagen, ladrillo, losa, mezquita, modelo, monasterio, monumento, mosaico, muralla, muro, museo, pirámide, puerta, púlpito, sinagoga y templo, si bien se habla con suma frecuencia de ellos en muchos artículos del glosario.
Nombres también muy conocidos, como alero, arco, arista, balaustrada, barandilla, bóveda, cal, capitel, cemento, columna, coro, cubierta, cúpula, escalera, estilo, estría, fachada, moldura, peldaño, pilar, planta, presbiterio, relieve, retablo, tapia, teatro, vano y zócalo, entre otros, tienen entrada en el glosario por la complejidad que algunos encierran o por la obligada necesidad de elucidar sus elementos constitutivos, destacando de este modo ciertos pormenores interesantes que de lo contrario pasarían inadvertidos.

En las definiciones y los artículos del glosario figuran en letra negrita todas las palabras que ofrecen entrada propia, y en las cuales el lector encontrará más información si abre, con un clic de ratón, el mensaje que encierran. Sin embargo, a fin de aligerar visualmente los textos, solamente se escriben con dicha tipografía la primera vez que aparecen en cada definición o artículo y también si les acompaña algún término en cursiva, el cual halla su debida explicación en el desarrollo de la entrada a la que va unido.

Y así, la voz en cursiva que sigue a otra en negrita indica que es una clasificación de la precedente, y a esta palabra habrá que remitirse para ampliar conocimientos. A tal efecto se muestra siempre en negrita la voz de referencia para que el lector pueda, si le interesa, pulsar sobre ella a fin de conocer más en detalle la importancia o el significado del término escrito en cursiva o el contexto general en el que se encuadra. Los términos aislados escritos también en bastardilla denotan generalmente un significado poco común o aportan alguna peculiaridad semántica.

El número entre paréntesis o corchetes que puede a veces acompañar a algún término indica, de todas las acepciones que esa palabra presenta en su entrada correspondiente, aquella que más interesa al caso de que se trata.

Cerrando el texto de algunas entradas aparecen escritos en negrita —salvo que se citen antes— otros lemas que, aun sin ser necesariamente sinónimos de la voz que estamos consultando, guardan con ella cierta vecindad o mantienen algún parentesco, y pueden visitarse pulsando sobre ellos.

Por imperativos técnicos derivados de los hipervínculos y de la búsqueda rápida de términos, en el índice onomástico de Sillares y mampuestos (ver en categoría SILLARES) y Tapial y sillarejo (ver en categoría TAPIAL), las palabras susceptibles de género se enumeran por separado en masculino y femenino, tanto por el valor adjetival que pueden presentar a veces, como porque, en ciertos casos, ambas formas son igualmente válidas para identificar un mismo concepto.
Siempre que ha sido posible se ha otorgado preferencia a las ilustraciones representativas del arte español o de obras de autores españoles. Se han seleccionado además, aunque no de forma taxativa, las menos conocidas, con el firme deseo de alumbrar monumentos y obras de arte que también merecen tenerse en cuenta. Con ello se pretende contribuir en alguna medida a dar a conocer el dilatado patrimonio arquitectónico que se extiende por todos los rincones del país.
La mayor presencia de lo sacro en este glosario se debe al hecho insoslayable de que los estilos más importantes de la historia del arte han ido siempre, para bien o para mal, de la mano del factor religioso.

Por último, en la redacción de los artículos y en los pies de imagen se ha optado por la indicación cronológica “a. e.” (antes de nuestra era) y no por la fórmula tradicional “a. de C.” (antes de Cristo).

(La fecha 27 de abril de 2016 con que se publica en la red este glosario no supone su punto final, sino el comienzo de su ampliación y mejora, tarea más gratificante aún si tienes a bien enviar tus observaciones. Gracias.)

 

 

Última actualización del sitio:

15/12/2017