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No es lo que se dice

Cúpula y cimborrio en libre concurrencia

 

El cimborrio (1) —muy frecuente en las iglesias, pero presente también en la arquitectura civil— es un cuerpo cilíndrico o poligonal, con forma de torre —de altura más bien discreta en la arquitectura hispánica—, que puede servir de base a una cúpula o cubrirse solo con bóveda (en muy contadas ocasiones se le superpone un chapitel), y descansa o apear(1) sobre los arcos torales (1) del crucero (1). Al contrario que la cúpula, que suele ser ciega, el cimborrio se deja siempre traspasar por vanos, con el fin de iluminar la cúpula misma y la causídica antes mencionada como oportuno lucernario.

Visto desde la calle, el cimborrio con cúpula difiere notablemente de si no la lleva. En el primer caso la cúpula, por lo común muy visible, suele acaparar el protagonismo arquitectónico de la obra (2) o compartirlo con el cimborrio a partes iguales. En el segundo caso, o sea, cuando el cimborrio no da paso a una cúpula y tampoco se remata con aguja(2) u otros elementos prominentes, tiene a veces la apariencia de algo inacabado, especialmente si no es visible la bóveda que lo corona. Por último, hay cúpulas sin cimborrio que apean directamente sobre trompao pechinao sobre un estrecho tambor (1) circular o poligonal, que resuelven la transición de la base cuadrada del crucero a la prolongación esférica de la cúpula. Por la poca alzada (3) que suele tener el tambor, es infrecuente que pueda confundirse con el cimborrio, si bien desempeñan ambos el mismo cometido: sostener la cúpula, y muchas veces también destacarla con la de luz de sus vanos.

Cuando se está ante una cúpula con cimborrio, se hace comúnmente referencia al conjunto por cualquiera de los dos componentes: cúpula o cimborrio (mas es plausible la expresa mención de ambos, destacando sus propios atributos). Pero cuando sobre nuestras cabezas se eleva un cimborrio solo abovedado, por muy suntuoso que aparezca en su interior, la corrección arquitectónica reclama para él, frente a la jerga de algunos ‘guías’, el término de cimborrio, no el de cúpula. Y mucho menos aún el de bóveda.

 

 

Cimborrio con cúpula y cupulín del monasterio
de San Miguel de los Reyes, hoy Biblioteca
Valenciana. Valencia. 1644.

Cúpula con cimborrio de la catedral de
la Almudena. Madrid. siglo XX.

Cúpula con tambor y sin cimborrio. Sacristía mayor
de la catedral de Santa María de la Sede. Sevilla.
Siglo XVI.

Cimborrio abovedado de la catedral de San Martín
de Tours. Orense. Siglo XIII.

Catedral de Valencia. Siglo XIV. El cimborrio
da la sensación de obra inacabada.

Cimborrio con chapitel de la catedral vieja de
Santa María de la Sede. Salamanca. Siglo XII.

Cimborrio con linterna y chapitel bulboso.
Catedral de Nuestra Señora de la Huerta.
Tarazona (Zaragoza). 1538.

Cimborrio con bóveda nervada. Colegiata de
Santa María. Toro (Zamora). Siglo XIII.

Cúpula y cimborrio de la catedral de Santiago
Apóstol. Santiago de Compostela (La Coruña).
Siglos XV-XVII.

 

(clica encima de las imágenes) 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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