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No es lo que se dice

Crismón. A propósito del crismón “trinitario”

 

[Ver antes los tres primeros párrafos de la entrada crismón.]

El «crismón trinitario», expresión nacida en Jaca (Huesca) a finales del siglo XI, no es sino una interpreta­ción oportunista, con fines antiheréticos, del ya existente crismón cristológico, en el cual las letras griegas X, P y S —»ji», «rho» y «sigma», respectivamente— tenían pleno significado referidas exclusivamente a Cristo, por ser su nombre en griego, Χριστός, portador de tan sagrados grafemas.

El crismón jaqués subvierte el valor de dichos signos para combatir el viejo modalismo —que no reconocía tres personas distintas en la Santísima Trinidad, sino tres modos diferentes de manifestarse Dios— y otras doctrinas antitrinitarias persistentes todavía en las postrimerías del año mil, y hace que las letras griegas mencionadas, ajenas ya a la cultura latina de la Baja Edad Media, vengan a significar otra cosa, acorde coyunturalmente con los postulados hipostáticos más ortodoxos. Y así, las citadas letras griegas P («rho») y («sigma») de Χριστός, por su falsa homografía con las letras latinas P y S, terminarán representando algo bien distinto: Pater y Spiritus.

Los tradicionales signos cristológicos griegos A («alfa») y Ω («omega») del crismón original —Jesucristo como principio y fin de todas las cosas, al decir del Apocalipsis, 1: 8—, identificables todavía por las gentes del Medievo, se mantuvieron en el nuevo crismón jacetano, pero la inicial y aislada X («ji») de Χριστός, que nada les decía ya, quedó desfigurada con un nuevo travesaño montado horizontalmente sobre su eje para conformar el tan venerado símbolo astral de la rueda, común a los ritos iniciáticos de tantas religiones solares, de las cuales el cristianismo tomó no pocos elementos (de hecho, el crismón más primitivo, configurado tan solo con la superposición de las iniciales latinas «I» y «X» de Iesus Xristus, se enriqueció coronando la «I» con un bucle semicircular evocador del Sol Invicto, rasgo que oportunamente vendría a representar la letra griega P («rho») referida más arriba).

En definitiva, la insistente mención trinitaria del crismón en los últimos tiempos lo está despojando de sus originales esencias cristológicas. Sin embargo, durante más de mil años, los cristianos no vieron en él referencia alguna vinculante con el dogma de la Trinidad, del cual, por otra parte, apenas hay atisbos en otras manifestaciones del arte medieval. El sencillo crismón del siglo II campeó hasta el siglo XI como anagrama exclusivo de Jesucristo, el Ungido, sin que otras adherencia plásticas e intencionadas tergiversaciones doctrinales alterasen su diáfana simplicidad original. No cabe, por consiguiente, llamar «cristológico» únicamente al crismón que no lleva la S inferior y «trinitario» al que sí la lleva. El crismón es en todos sus elementos gráficos exclusivamente cristológico, y no deja de serlo por el hecho de que a partir del siglo XI ciertos intereses teológicos alteraran su genuino significado poniendo énfasis en la S con valor de Spiritus, al tiempo que se ‘homologaba’ arbitrariamente la P («rho») como P de Pater para cuadrar la componenda.

La presencia en España de dos crismones con la S al pie de la P, anteriores en casi doscientos años a la jaquesa manipulación trinitaria (se trata de los crismones de comienzos del siglo X, reaprovechados de un templo anterior, correspondientes a la basílica de San Martín de Mondoñedo y a la  desordenada portada de las Platerías de la catedral de Santiago de Compostela) confirma la tesis de que el Soter referido a Cristo (Σωτήρ, Salvador), junto con la X («ji») y la P («rho») de Χριστός, venían siendo, sin interrupción, la exclusiva referencia cristológica del crismón, ajena por tanto a cualquier alusión trinitaria.

 

 

Crismón no trinitario procedente de un templo
visigodo del siglo VII. Villa romana Fortunatus
(siglos II-V). Fraga (Huesca). Hoy en el Museo
de Zaragoza.

Crismón cristológico de la portada oeste
de la excatedral basílica de San Martín.
Foz (Lugo). Comienzos del siglo X.

Crismón de San Martín de Foz con los rasgos
expresamente resaltados. Siglo X.

 

 

 

Crismón «trinitario» de la iglesia románica que
precedió a la actual basílica del Pilar. Primer
tercio del siglo XII.

Parteluz de la portada de las Platerías. Siglo X.
Catedral de Santiago de Compostela. El crismón
(reaprovechado) perdió la S inferior cuando le
antepusieron los dos leones.

Crismón de hechura libre con ruedas y símbolos
solares. Tímpano de la iglesia de Sta. María del
Rosario. Asín (Cinco Villas, Zaragoza). Siglo XII.

 

 

(clica encima de las imágenes) 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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