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No es lo que se dice

Trasaltar y trascoro, diferencias de Perogrullo

 

En el revuelto río de internet hallamos flora y fauna de lo más variopinto. Y ese libérrimo carácter, casi libertario, nos obliga a montar la guardia más de lo deseable, a fin de contrastar caso por caso la ilimitada información que se nos transmite. Este alarife, desde esta tribuna, aporta también su personal contribución al inagotable caudal informativo de la red. Por lo que es igualmente objeto de tan irrenunciable vigilancia diligente.

En algunos templos importantes como las catedrales, las basílicas, ciertas colegiatay tal vez algunas iglesias monásticas, podemos encontrarnos —solo si disponen de girola o de una cabecera diáfana que permita transitar por detrás del presbiterio estanco— con lo que, por evidente, se ha dado en llamar trasaltar: una suerte de retablo o capilla, quizás un mausoleo o acaso un trabajado mural, que cierra hermoseándolo el reverso del presbiterio. Como su propio nombre indica, ese añadido escultórico-arquitectónico del testero está inmediatamente detrás del altar mayor, el altar por antonomasia.

Y hasta es posible que en el mismo templo —únicamente si tiene coro cerrado en medio de la nave principal— hayamos admirado algo parecido en la parte posterior del  recinto coral. Si el ornamentado trasaltar ya mencionado recibe su nombre del altar mayor que lo precede, de igual forma lo que contemplamos detrás del coro no puede llamarse sino trascoro. Pero, ay, estas diferencias de Perogrullo no todo el mundo las percibe, pues lo inverosímil siempre encuentra adeptos.

Ni el trasaltar ni el trascoro, sin embargo, son ubicuos. Ni siquiera todas las catedrales presumen de ellos. Además, como ya se ha insinuado, puede un templo tener trasaltar pero no exhibir trascoro, y viceversa.

Por último, y en descargo de quienes no distinguen uno de otro, hay que anotar la coincidencia a veces de coro y altar mayor en un mismo espacio: el presbiterio. Por lo que trascoro y trasaltar vienen, solo en estos casos, a ser ambivalentes.

 

 

Trasaltar de la catedral de Valencia
(con el brazo incorrupto de San Vicente
mártir). Siglos XVI-XVIII.

Trasaltar de la catedral primada de Santa María.
Toledo. Siglo XV.

Trasaltar de la catedral de Tarazona
(Zaragoza). Siglo XVIII.

Trascoro de la iglesia de Santa Ana o «catedral de
Triana» (siglo XIII). Sevilla. Siglo XVIII.

Trascoro de la catedral de Santa María.
Astorga. (León). Siglo XVIII.

Trascoro de la catedral del Salvador. Ávila. 1531-1536.

Trascoro de la catedral de Santa María de la Sede.
Sevilla. 1635.

Trascoro de la catedral de Nuestra Señora
de la Asunción y San Frutos. Segovia. 1782.

Trasaltar de la catedral Santa María de Regla.
León. Siglo XVI.

 

 

(clica encima de las imágenes)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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