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Última actualización: 13/10/2026
Vidriera alta, de gran tamaño, adosada por lo común a otras semejantes, para cubrir vanos de grandes proporciones. Exhibe una composición polícroma, de cristales naturales o tintados o recubiertos de esmalte, que se unen mediante engarces de plomo, trabas de cemento o varillas de aluminio. Sus funciones son a un tiempo estructurales —aliviar los muros del peso de los sillares— y estéticas —embellecer los paramentos (1) y tamizar mágicamente la luz que entra por él del exterior—. Los múltiples dibujos que adornan el vitral pueden representar tanto formas geométricas y vegetales como figuras históricas, sin desdeñar otras propuestas decorativas más atrevidas. Los vitrales emplomados se idearon casi al mismo tiempo que se inventaba el vidrio. Aunque ya los utilizaron los romanos, alcanzaron su máximo esplendor con la arquitectura gótica. Por su ubicación mural (1), conviene diferenciar a los vitrales de las claraboyas, luminarias que se abren en el techo para dotar de luz cenital (1) un recinto. Puesto que el vitral equivale por lo común a la suma de varias vidrieras, no es apropiado usar el nombre de vidriera para referirse a él. Por último, hablar de claristorio para señalar los vitrales es incurrir innecesariamente en un anglicismo.
Ver este artículo y este otro.
Lucarna. Lucernario. Rosetón (1). Ventanales.
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Tanto la vidriera como el vitral y la claraboya transmiten luz natural —tamizada, ciertamente— al interior de un recinto. Pero hay un primer factor determinante que diferencia a los dos primeros de la tercera: su emplazamiento. Mientras la claraboya se sitúa en el techo proporcionando iluminación cenital (1), la vidriera y el vitral proyectan su luz rasgando de arriba abajo, total o parcialmente, el paramento (1).
Otro rasgo distintivo de estas tres luminarias es el diseño. La claraboya, por lo común monocroma o simplemente traslúcida, está compuesta de piezas vítreas homogénas, carentes casi siempre de especial alarde artístico; el vitral, en cambio, presenta de ordinario una compleja y multicromática combinación de cristales, de tamaño y color diferentes, que plasman por lo general composiciones figurativas (2) de gran calidad.
Pero también hay claraboyas que exhiben policromías muy elaboradas, y es en este parecido donde podría radicar el origen de la confusión que induce a algunos a dar el nombre de vitral a una claraboya.
Por su parte, la vidriera es el embrión de un vitral. En sí la vidriera tiene vida propia y protagoniza con elegancia el embellecimiento de entornos estancos que reciben el calor y la magia de su irisada luz. Pero cuando ese bastidor (1) cuajado de multicolores y artísticos cristales va creciendo en altura y tamaño hasta adquirir grandes dimensiones a fin de cerrar vanos extensos, entonces estamos ya ante un vitral.
Lo que admiramos por tanto en nuestras grandiosas catedrales no son vidrieras, sino vitrales.
Por último, muchos rosetones (1) primorosamente encristalados pueden entrar perfectamente en la categoría de vitral.
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Que acusa vuelo en dirección perpendicular o diagonal al miembro sustentante.
Alero. Cobija (1). Colgadizo (1). Cornisa (1). Guardapolvo (1). Marquesina (1). Rafe. Saledizo. Sobradillo. Tejaroz. Vierteaguas (2). Visera. Voladizo.
o colgadizo (1) o saledizo o sobradillo o volado
- Pieza con vuelo, esto es, que sobresale del plano de un muro: alero, balcón, cornisa, cornijón, geisón, cadalso (1), etcétera. Cornisamento (1). Entablamento (2 y 3). Guardapolvo. Marquesina (1). Matacán. Rafe. Revellín (2). Sofito (1). Tejaroz. Terraza. Vierteaguas (2). Visera.
- Cualquier viga, travesaño u otro elemento estructural (1) que se proyecta más allá de su miembro sustentante.
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o colgadizo (1) o saledizo o sobradillo o voladizo (1)
Que acusa vuelo en dirección perpendicular o diagonal al miembro sustentante.
Cobija (1). Cornisa (1). Cornisamento (1). Entablamento (2 y 3). Guardapolvo (1). Marquesina (1). Rafe. Visera.
Véase barra de polea
Adorno en forma de espiral o caracol. Aunque oriunda de Oriente Medio (Asiria, Fenicia, Chipre), por sus volutas se caracterizó el capitel jónico. Posteriormente la encontraremos, más o menos esquematizada, flanqueando frontones de fachadas (aletones) —iglesias principalmente— o enmarcando antiguos portales urbanos, fuentes públicas y otros monumentos. Con menor tamaño ha formado parte de innumerables ornamentos en todos los estilos artísticos.
Acanto (2). Ménsula. Modillón. Rollo (2).
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Espacio cubierto y transitable bajo el graderío de los circos y anfiteatros romanos y también de algunos teatros importantes, por donde entraba y salía el público que accedía a la cávea. En la actualidad también se llaman vomitorios los pasillos que regulan el tránsito de los asistentes en los estadios modernos.
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Se usa para definir la proyección hacia fuera de un cuerpo arquitectónico respecto de un plano vertical. He aquí algunos elementos con vuelo:
alero, almojaya, arimez, can, canecillo, cartela (1 y 3), chaperón, cobija (1), colgadizo, consola, cornijón, cornisa, falsa bóveda, geisón, guardapolvo, imposta, marquesina (1), ménsula, mocheta (2), modillón, rafe, repisa, revellín (2), saledizo, sobradillo, tejaroz, visera, voladizo.
Curva formada por el intradós (1) de un arco, un cubo (2-4) o una bóveda. También el trasdós (1) de estos elementos tiene su propia vuelta, pero dada su habitual invisibilidad al quedar generalmente embebida y oculta en el sofito (2) —en el caso de la bóveda— o en el paramento (1) —en el caso del arco—, y por lo tanto carente de ulterior desarrollo artístico, se silencia su existencia. Sí cabe hablar de vuelta, sin embargo, en referencia al trasdós de los ábsides y cilindros de templos y castillos, respectivamente, cubos en ambos casos que dejan visto su trasdós. La arquivolta (2), por su parte, en mérito a la reiteración abocinada de sus arcos, constituye un modelo patente de vuelta trasdosada. Alféizar (2).
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Lugar con restos arqueológicos en proceso de exhumación o excavación con el fin de someterlos a estudio. La inspección superficial y la prospección del subsuelo son los medios habituales para hallar materiales de origen humano y animal o los derivados de su actividad, que en una segunda fase del proceso serán sometidos a investigación. Los yacimientos son en su mayoría consecuencia del arrasamiento por parte del enemigo tras su victoria, del abandono del lugar por los propios lugareños y el soterramiento natural por el paso del tiempo de lo que allí hubo en siglos pretéritos, de los nuevos asentamientos humanos sobre los ya existentes y de la necesidad de atender el alojamiento que exigía la presión demográfica, así como la consiguiente expansión de las ciudades y el trazado de modernas vías de comunicación. Arqueología.

Afloramiento parcial de la importante colonia
romana Julia Lépida Celsa. Velilla de Ebro
(Zaragoza). Fundada por legionarios en 44 a. e.,
fue abandonada hacia el año 70.♣ (clica encima de las imágenes)
Resultado de decorar espacios elaborando con yeso zócalos, murales, paineles, bóvedas, cúpulas, arcos, frisos, jambas, enjutas, albanegas, pechinas, retablos, etc. La cultura hispanomusulmana y el barroco —cada cual desde perspectivas completamente distintas— elevaron el arte de la yesería a cotas de excelencia.
Albayalde. Cal. Encáustica. Enlucido. Especular. Intónaco. Jaharrado. Jalbegue. Revoque. Vaciado.

Casetones sobre los sitiales de la sillería del coro.
Cartuja de Nuestra Señora de la Asunción.
Granada. Siglo XVII.
Capilla del Oidor. Iglesia de Santa María la
Mayor. Alcalá de Henares (Madrid).
Comienzos del siglo XV♣ (clica encima de las imágenes)
o escayola o aljez
Sulfato de cal hidratado, compacto o terroso y blanco, utilizado en decoración, escultura y edificación. Deshidratado por la acción del fuego y molido, el yeso tiene la propiedad de endurecerse rápidamente al mezclarse con agua. La zona de extracción y su manipulado posterior determinan los diferentes tipos de yeso. De entre todos los tipos de yeso cabe destacar el yeso espejuelo, duro y traslúcido, abundante en la península ibérica, muy utilizado desde los romanos para cubrir vanos alternando con el alabastro. También el arte islámico se destacó en el empleo de la pasta de yeso para fabricar bóvedas y cúpulas, engastar celosías y decorar con frisos (4) los paramentos (1). El antiguo esgrafiado de fachadas, frecuente en algunas regiones españolas, se ejecutaba directamente sobre revestimiento de yeso.
Por extensión, llamamos también «yeso» a una escultura vaciada (1) en este material.
Albayalde. Cal. Caliche. Enlucido. Especular. Estuco. Intónaco. Jaharrado. Jalbegue. Revoque. Vaciado. Yesería.

Copia en yeso (1882) de Ariadna dormida. Museo
Nal. de Escultura. Valladolid. (Original en mármol,
s. II a. e., en los Museos Vaticanos; el Museo del
Prado tiene otra versión original.)
Vano ajimezado en yeso. Iglesia de Santas Justa y
Rufina. Maluenda (Zaragoza). Comienzos del
siglo XV.♣ (clica encima de las imágenes)
o azafate
Pequeña pieza de adorno o guarnecimiento que decora la rueda de lazo, tanto árabe como mudéjar, y algunas claves de bóveda. Deriva del arte de la orfebrería, de los antiguos azafates de oro, plata y otros metales preciosos con que se repujaban las bandejas y demás utensilios manuales de carácter suntuoso. Nuestro zafate se elaboraba preferentemente de madera o yeso policromados, con formas poligonales uniformes, que se insertaban entre los taujeles del alfarje y en diversas labores de lacería (1). Pero no todos los taujeles llevaban zafates; en tal caso quedaban sin decoración los huecos poligonales de la rueda de lazo.
Agramilado (2). Alfardón. Almizate. Artesón. Artesonado. Cabujón. Carpintería de lazo. Casetón. Gramiles. Harneruelo. Lazo. Peinazo (1).

Zafates nazaríes (arriba cara, abajo cruz) del palacio
de Comares (La Alhambra), repintados en el s. XVI
con otros motivos. Museo de La Alhambra.
Taujeles con zafates labrados de la
bóveda del palacio de los Leones.
La Alhambra, Granada. Siglo XIV.
Alfarje de rueda de lazo cuyos taujeles van desprovistos
de zafates. Museo de La Alhambra. Granada. Siglo XV.
Alfarje de madera con decoración
de zafates. Palacio de los Leones.
La Alhambra. Granada. Siglo XIV.♣ (clica encima de las imágenes)
Estancia con función de vestíbulo a la entrada de un edificio. En Aragón, Cataluña, región valenciana y zonas de influencia recibe el nombre de “patio“. Antesala. Atrio (2). Cancela (1). Cochera. Galería (1). Galería porticada. Galilea. Nártex. Porche. Portal (1). Pórtico (1). Portón.

Zaguán de casa Orellana (Fco. de Orellana, descubridor
del río Amazonas). Trujillo (Cáceres). Siglo XV.
Zaguán del mesón-hotel La Dolores (palacio del
marqués de Ayerbe). Calatayud (Zaragoza).
Finales del siglo XV.♣ (clica encima de las imágenes)
Antigua construcción de piedra propia de las dehesas, provista por lo común de una cerca igualmente pétrea. Aquí se recogía la piara de cerdos por la noche mientras duraba la montanera. Predominan las zahúrdas redondas, pero también las hay cuadradas, rectangulares y alargadas con algún extremo acabado en ábside. Suelen cubrirse con falsa bóveda.
Barraca (2). Bombo. Borda. Bujarda (2). Cabaña. Chozo. Chozón sabinero. Palloza. Taina.
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Véase jaharrada
Véase jaharrado
o limón o gualdera o alfarda (2)
En ciertas escaleras, viga o tabla inclinada, sola o en paralelo con otra igual, que sigue perpendicularmente y de perfil el curso de los peldaños, los cuales encastran en ellas sus extremos, a fin de cobrar la estabilidad y resistencia necesarias para subir y bajar por ellos.
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Pieza decorativa de madera, mármol, cerámica u otro material que, a modo de estrecho zócalo (2) o rodapié de menos de diez centímetros, recubre el tramo de muro donde encajan los peldaños en una escalera de obra (3), o la parte inferior de la pared perfilando el suelo.
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- Pieza (2) de piedra o de madera en forma de paralelepípedo rectangular, labrada con mayor o menor ornamento, que monta sobre un capitel o flanquea por arriba un pie derecho, al objeto de ofrecer al arco, la bóveda o el entablamento (2) la superficie de apoyo que necesitan.
- o zarpa. Grosor resaltado y visible de los cimientos a ras de suelo cuando son más anchos que el muro que soportan. Solera (1).

zapata de madera sobre columnas de piedra
Soportales de la plaza de España. Atienza
(Guadalaja). Siglo XVII.
zapatas de cimentación
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
Jaramillo de la Fuente (Burgos). Siglo XII.
zapatas platerescas
Claustro del convento de monjas dominicas
de Sta. M.ª de las Dueñas. Salamanca. 1533.
zapata de piedra con rosetas
Casa de San Isidro o palacio de los condes de
Paredes. Madrid. Siglo XVI.♣ (clica encima de las imágenes)
- Desván, sobrado o último cuarto de la casa, comúnmente a tejavana. Algorfa (2). Buhardilla (1). Cambra. Granero. Guardilla. Guardillón. Troj.
- Casilla o cuarto pequeño, desacomodado y poco limpio.
- Enmaderamiento de un techo.
Decoración repetitiva que imita las hojas del acebo o de algún tipo de muérdago, o reproduce los tallos de plantas trepadoras o invasoras, como la vid, la enredadera, el acanto (1), etcétera.
Antema. Arabesco. Atáurico. Ataurique. Cardina. Caulículo. Cenefa. Decapétalo. Festón (2). Friso (4). Fronda. Roleo. Yesería. Vástago.

Zarcillos de puerta trilobulada en el palacio de las
Armas (Escuela Municipal de Música). Zaragoza.
Siglo XVI.♣ (clica encima de las imágenes)
Véase zapata (2)
Construcción babilónica característica de la arquitectura sumeria (3300-550 a. e.), con forma de pirámide escalonada c) y aterrazada, en cuya cúspide se hallaba el templo. El zigurat no tenía función social ni habitacional, y solo los sacerdotes podían penetrar en él, pues era la morada de los dioses. El interior de adobe de los muros se protegía de la lluvia por fuera con paredes de ladrillo.
En la actualidad se conocen 32 zigurats; cuatro de ellos están en Irán y el resto mayormente en Irak, la antigua Babilonia.
El relato bíblico de la torre de Babel se inspiró en los zigurats babilónicos.

Estado actual del zigurat de Choga Zanbil.
Elam (Juzestán, Irán). 1250 a. e. El más
grande y mejor conservado de Irán.
Reconstrucción moderna de la 1.ª plataforma
del zigurat de Aqar Qūf (hacia 1300 a. e.) en
la antigua Mesopotamia, hoy Irak.♣ (clica encima de las imágenes)
1. Plataforma hecha con bloques (2) de piedra o con cemento, sobre la que se levantan uno o más edificios, salvando los desniveles del terreno en que se asienta. Basamento (1). Crepis. Cripta. Estilóbato. Plinto. Podio (1).
2. o arrimadero. Revestimiento longitudinal y de altura variable en la parte baja de una pared —de pocos centímetros cuando funciona como rodapié—, hecho con baldosas, mármol, estuco, madera… o alguna imprimación resistente a manchas y roces, que resulte a la vez decorativa.
Alhamí. Alicatado. Alicatar. Cosmatesco. Cuenca y arista. Cuerda seca. Friso (4). Intarsia. Lacería (2). Loseta. Manises. Musivo. Opus sectile. Trencadís. Zanquín.
3. Tramo inferior resultante de la división de un paramento (1) por una imposta corrida o una moldura diferente. Cuerpo (2). Piso (3).
4. Especie de pedestal. Plinto. Podio (3).

Iglesia de San Nicolás de Bari (El Frago, Zaragoza),
con zócalo que nivela el ábside. Segunda mitad
del siglo XII.
Zócalo-cripta de la iglesia del m.º benedictino de
San Lorenzo de Carboeiro. Silleda (Pontevedra).
1171.♣ (clica encima de las imágenes)
Califica en su género todo aquello que tenga aspecto zoomorfo.
- Cualquier accidente orográfico, conformación vegetal u objeto manipulable cuyo perfil o todo él en su conjunto evoca, por azar o de forma preconcebida, la silueta de algún animal —excluida en este caso toda representación verista—, o representa funciones o actitudes propias de seres animados. No se entiende, pues, por zoomorfo la representación directa de un animal, cualquiera que sea el estilo (1) artístico en que se encuadre, sino la expresión plástica de algo ajeno al reino animal que, sin embargo, insinúa algún ser animado. Antropomórfico. Figurativo.
- Pieza o elemento arquitectónico formado u ornamentado principalmente con figuras de animales.

Portal-muro perimetral Miralles. Sugiere la boca
y la silueta de un gran saurio. Gaudí. Barcelona.
1901.
Capitel doble zoomorfo. Claustro de la colegiata
de Santa Juliana. Santillana del Mar (Cantabria).
Siglo XII.
Museo de Arte de Milwaukee, por Santiago
Calatrava. Wisconsin, Estados Unidos, 2001.
Evoca un ave o una manta raya.♣ (clica encima de las imágenes)
Palacio musulmán fortificado dentro de la alcazaba. Es ya de dominio público equiparar zuda con alcázar o residencia del valí o gobernador de una ciudad mora o de una demarcación del al-Ándalus más extensa, tanto en la época del califato (929-1031) como durante los reinos de taifas (1031-1492). Pero en muchos casos tal denominación es fruto de una apropiación indebida, ya que originariamente la azuda o sudda —del árabe hispano assúdd, y este del árabe clásico sudd— no era sino la presa que remansaba una parte de la corriente del río para desviarla por una acequia (todavía hoy hablamos del azud) y también la zuda o noria, que tomaba directamente el agua del cauce y la dirigía por un canal o atarjea hasta la fortaleza. Los castillos árabes más afortunados disponían de suddas, y pasaron por ello mismo a llamarse, para diferenciarse de los que no la tenían, ‘castillos de zuda’ o, por metonimia, zuda a secas. El resto de fortificaciones respondían al nombre de alcázar sin especificación alguna, y a falta de corrientes fluviales se valían de pozos y aljibes para obtener o almacenar el líquido elemento.
Acrópolis. Albacara (1). Baluarte. Ciudadela.
Ver también aquí.

Zuda de Tortosa, en la margen izquierda del río
Ebro (Tarragona), parador nacional de turismo
«Castillo de la Zuda» desde 1976. Siglo X.♣ (clica encima de las imágenes)
Es ya de dominio público el equiparar zuda con alcázar, palacio musulmán fortificado dentro de la alcazaba, o residencia del valí o gobernador de una ciudad o de una demarcación más extensa del al-Ándalus, tanto en la época del califato (929-1031) como durante los reinos de taifas (1031-1492). También se le otorga equivalencia con el genérico nombre de castillo árabe. Pero en muchos casos esta pretendida equiparación zuda/alcázar es fruto de una apropiación indebida, ya que originariamente la azuda o sudda —del árabe hispano assúdd, y este del árabe clásico sudd— no era sino la presa que remansaba una corriente (todavía hoy hablamos del azud), a la par que la noria, mediante las cuales se lograba encauzar hasta la fortaleza la tan necesaria agua que se tomaba del río. Los castillos árabes más afortunados disponían de suddas, y pasaron por ello mismo a llamarse, para diferenciarse de los que no las tenían, «castillos de zuda» o, por metonimia, zuda a secas. El resto de fortificaciones respondían al nombre de alcázar sin especificación alguna, que se valían de pozos y aljibes para obtener o almacenar el líquido elemento.
Una vez, por tanto, que la tozuda inercia del devenir semántico ha hecho sinónimos castillo y zuda, no cabe legitimar indiscriminadamente la tan socorrida expresión «castillo de la zuda», ya que en la mayoría de los casos se incurre en la misma redundancia que se comete cuando se dice inopinadamente «catedral de la Seo».

Zuda de Tarazona (Zaragoza), 714-1119, medina
regada por el río Queiles. Convertida en palacio
real cristiano, pasó a ser sede episcopal en el
siglo XIV. El aspecto actual es del siglo XVI.
Zuda de Huesca (s. VIII-1094), provista de agua
por el río Isuela. Palacio Real cristiano desde el
siglo XII.♣ (clica encima de las imágenes)
























































































































