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Última actualización: 18 de febrero de 2020

 

  • torreón

    Torre grande para defensa de un lugar. Puede darse aisladamente o en compañía de otras torres formando un castillo. En este último caso el tamaño no es determinante, y se da la paradoja de que señalamos también como torreón (aumentativo de torre), aquellas defensas que sobresalen en una muralla con menos envergadura que otras torres principales.

    AlbarranaAtalayaBaluarte (1). Barbacana (1). BastiónCeloquia. CilindroCorachaCubo (3) y (4). EscaraguaitaHornabequeRevellín (1). TenazaTorre del homenajeTorre vigíaTorrejón.

     

     

    Torreones de la muralla de Ávila. Siglos XII-XIV.

    Torreón de Alarconcillos. Alarcón (Cuenca).
    Siglo XIV.

    Castillo de Berlanga de Duero (Soria). Siglo XV.

    Torreón de Gonzalo Chacón.
    Arroyomolinos (Madrid). Siglo XV.

    Castillo de Belmonte (Cuenca). Siglos XV-XIX.

    Torreón del Gran Prior de la orden
    hospitalaria de San Juan. Alcázar
    de San Juan. Siglo XIII.

     

     

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  • torso
    1. Volumen longitudinal que se retuerce girando sobre sí mismo. El torso más conocido es el fuste de sección helicoidal. Cuando se enrosca en solitario, forma la espira (2) de la columna salomónica; si se trenza pegado a otros fustes semejantes, da paso a la columna entorchada. Ver este artículo y también este otro.
    2. Parte del cuerpo humano sin cabeza ni extremidades.

     

     

    torsiones diversas que puede adoptar la columna
    salomónica

    Columnas salomónicas de la portada
    principal del ayuntamiento
    de Alicante. Siglo XVIII.

    Columnas torsas del pórtico del palacio de los Zapata.
    Llerena (Badajoz), Siglo XVI.

     

     

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  • toscano

    dórico romano

    Ver también: orden (1) toscano

    Orden arquitectónico dentro del estilo (1) romano. Es menos rústico que el dórico griego, pero igualmente simple en su decoración. Su aportación principal al arte es una columna de fuste liso con tendencia al adelgazamiento superior, éntasis poco acusada o ausente, basa ática y un capitel formado por equino sencillo y ábaco (1) mucho más delgado que el dórico griego. Un entablamento (1) con arquitrabe liso a dos o tres bandas completa el elenco de sus notas distintivas.

     

     

    Columnas toscanas del Museo Palacio Abacial. Alcalá la
    Real (Jaén). 1791.

    Plaza Mayor de San Carlos del Valle
    (Ciudad Real). 1704.

    Columnas toscanas de la puerta del Príncipe.
    Plaza de Toros la Maestranza. Sevilla.
    Siglo XVIII.

     

     

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  • trabe

    Viga o madero largo y grueso que sirve regularmente para formar techos y dar consistencia a un entramado. En la construcción moderna las trabes son de acero o de hormigón armadoCabrio (1). PapoTablazón (1).

     

     

    Trabes de la antigua techumbre mudéjar de
    la arciprestal de Santa María del Salvador.
    Chinchilla de Montearagón (Albacete).
    Siglo XVI.

    trabes sin labra

    trabes de acero

     

     

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  • tracería
    1. Decoración calada en piedra, yeso (1) o madera que desarrolla motivos vegetales o geométricos. Muy presente en el arte islámico y mudéjar, con el gótico alcanzó cotas muy elevadas, especialmente en las arqueríade los claustros y en gabletesrosetones (1), doseletesacroteriocresterías.
    2. Las bóvedade tracería del gótico tardío, también llamado flamígero (1) florido por su exuberancia, están pobladas de moldura(terceleteligadura[1]) y florones, que proporcionan a su ya muy nervada configuración una complejidad aún mayor, la cual a veces hace difícil que podamos identificar los nervioverdaderos. Ver este artículo y también este otro.

     

     

    Ojiva con tracería en piedra. Ventanal del claustro
    del monasterio de Santa María la Real. Nájera
    (La Rioja). 1528

    Iglesia de Santa María del Puerto.
    Santoña (Cantabria). Siglo XVI.

    Torres de Serranos. Antigua puerta de la muralla junto
    al Turia. Valencia. Siglo XIV.

     

     

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  • trampantojo

    Trampa para el ojo. Engaño visual. Se obtiene pintando arquitecturas o figuraciones fingidas en muros o suelos o induciendo a alguna alucinación óptica por la forma en que han sido colocados los materiales, simulando una realidad inexis­tente. Hallamos abundantes trampantojos en cúpulabóvedas barrocas, pero también los hubo en las paredes de las villas romanas y en las iglesias bizantinas prerrománicas, si bien en estos tres últimos casos se advierte claramente la voluntad de decorar y no la de mover a engaño. El trampantojo también forma parte hoy del paisaje urbano, dando color y vida a los muros desnudos de algunos edificios o a los andamiode otros en restauración. El humor y la publicidad se han servido también de este artificio. Agramilado.

     

     

    trampantojo en fachada ciega

    Trampantojo en fachada ciega. Plaza
    de los Cedazos. Tarragona. 1995.

    La imaginaria calle de Espoz y Mina pintada en una
    pared de la calle de la Cruz. Madrid. 1990.

    Casa del Ermitaño (decorada en origen con aspecto
    ajado y de abandono). El Capricho de la alameda de
    Osuna. Madrid. Final del siglo XVIII-inicios del XIX.

    Trampantojo arquitectónico de la cúpula
    de San Antonio de los Alemanes o de
    los Portugueses. Madrid. Siglo XVII.

    Fachada fingida en una casa de la calle Alta. Santander.

    Pasillo de la tienda británica Casa
    Cerámica. Londres.

    Trampantojo cubo de Rubik

    Tienda FNAC de productos electrónicos
    y de entretenimiento. París.

     

     

     

     

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  • transepto

    En una iglesia con planta (1) de cruz latina, nave corta (travesaño superior de la cruz) que, inmediatamente antes de la cabecera, cierra el paso a la nave mayor, y a las laterales si las hubiere, que suben desde los pies del templo. En su intersección con la nave central forma el crucero, pero no por ello hay que llamar al transepto con este nombre. El crucero es, por tanto, solo y exclusivamente, la porción del transepto y de la nave principal donde se levanta el cimborrio, la cúpula o el abovedado punto ciego de intersección. Ver este artículo.

    La longitud del transepto puede quedar circunscrita al ancho de las crujíalaterales o rebasarlo. En este caso la planta del templo expresa con más claridad la simbología de la cruz.

    En la planta (1) de cruz griega, el cruce del transepto con la nave mayor se verifica en el punto medio de ambos, si bien solo impropiamente podemos hablar de transepto en este tipo de planta, por cuanto que ambas crujías revisten la misma categoría de nave mayor.

    Es infrecuente que en un mismo templo haya más de un transepto, si bien no pocas catedrales del Reino Unido y otras de rito bizantino tienen dos, más corto el inmediato a la cabecera.

    Aunque el término transepto hace referencia por antonomasia a las iglesias, se da también en la arquitectura civil.

     

     

    transepto (en verde) en planta
    de cruz latina

    Nave principal y transepto de la catedral nueva.
    Vitoria. Siglo XX.

    Planta cruciforme con girola en la cabecera
    y cúpula en el crucero. Catedral de
    Segovia. Siglos XV-XVI.

    Iglesia de San Millán. Segovia. Siglo XII.

    Transepto y crucero de la Real Fábrica
    de Cristales de La Granja (Segovia).
    Siglo XVIII.

    Catedral de San Salvador. Jerez de la Frontera
    (Cádiz). Siglo XVIII.

    Planta de cruz latina con crucero ciego.
    Catedral de Santa María. Ciudad Rodrigo
    (Salamanca). Siglos XII-XIV.

    El doble transepto del mercado central de Valencia
    visto desde el aire. 1928.

    Cúpula en el crucero del transepto mayor.
    Mercado Central de Valencia. 1928.

     

     

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  • transición

    Periodo de medición imprecisa por el que atraviesan los viejos estilos artísticos en su proceso de decadencia o de mutación hacia las nuevas formas que acabarán suplantándolos. Durante este tiempo, y de manera a menudo inadvertida para sus coetáneos, se dan cita en un mismo edificio innovaciones artísticas que conviven con formas tradicionales, plasmando construcciones mixtas que hoy, en un intento de clasificación coherente, hacen difícil o imposible la unívoca identidad estilística. Y así, en la transición del prerrománico al románico, de este al gótico, del gótico al renacimiento y del arte renacentista al barroco —por citar solo los más conocidos— tenemos en un mismo monumento muestras arquitectónicas que acreditan dicha pluralidad de formas.

    No encaja en este modelo la mistificación de muchas catedrales góticas. Su dilatada edificación a causa de su propia envergadura, además del freno constructivo de las guerras y la irregular financiación para poder llevar aquellos templos adelante, propiciaron con frecuencia la cohabitación en la misma obra (2) de estilos distintos, al incorporarse a esta formas nuevas completamente ajenas al proyecto original. Especialmente en los casos de prolongada paralización de las obras sucedía que, al reanudarse, ya eran otras las tendencias artísticas dominantes. En estos supuestos no podemos hablar de transición por cuanto que lo nuevo que se incorpora corresponde generalmente a un estilo diferente ya consolidado. Y aún menos —ya no solo en referencia al gótico— en los casos de sustitución de un estilo por otro dentro de la misma obra, fenómeno harto frecuente en la ajetreada historia de muchos monumentos.

    De entre todos los modelos de transición más meridiana se ha destacado siempre sin ningún sentido el estilo cisterciense, apelando a que dentro del potente y austero sustrato románico anticipó tímidamente, y sin proponérselo, la grandiosidad exuberante del gótico. Pero resulta que el gótico existía ya mucho antes de que fraguaran las ojivales formas cistercienses. Ver este artículo.

     

     

    del carolingio-lombardo al románico
    Iglesia del monasterio de San Pedro de Roda.
    Puerto de la Selva (Gerona). 1020.

    del asturiano al románico
    Iglesia de San Pedro. Taverga (Asturias).
    Siglo XI.

    del románico al gótico
    Iglesia cisterciense de Santa María de la
    Oliva. Carcastillo (Navarra). Siglo XII.

    del románico al gótico
    Catedral vieja de Santa María. Lérida. 1203.

    del románico al gótico
    Templo y claustro de la. Catedral de
    Tarragona. Siglos XII-XIII.

    del plateresco al renacentista
    Escalera de Covarrubias del palacio arzobispal de
    Alcalá de Henares. 1530.

    del renacimiento al barroco
    Iglesia del real monasterio de la Encarnación.
    Madrid. 1616.

    del manierismo al barroco
    Iglesia del monasterio de San Jerónimo
    de la Concepción. Granada. Siglo XVI.

    del barroco al neoclásicismo
    Ayuntamiento de Moguer (Huelva). Siglo XVIII.

     

     

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  • transparente

    Innovación barroca exclusiva de los templos católicos consistente en un ámbito arquitectónico luminoso y singular, coincidente con el trasaltar y propiciado por la presencia, en lo alto de la composición o en el muro frontero, de un óculo (1) o tragaluz (1) cuya luz incide directamente sobre el trasaltar o alguna de sus partes para destacarla.

     

     

    Transparente de la catedral de Toledo.
    Narciso Tomé. 1729 y 1732.

    Transparente de la catedral de Cuenca.
    Ventura Rodríguez. 1755.

    Transparente de la cartuja de El Paular.
    Rascafría (Madrid). 1718.

     

     

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  • trasaltar

    El Diccionario de la Lengua Española lo define como «sitio que en las iglesias está detrás del altar». Pero se puede precisar más diciendo que, en las iglesias que lo tienen (muchas catedrales y algunas basílicacolegiatas), ocupa la parte trasera del presbiterio, formando parte de la girola o del último tramo diáfano de la cabecera. En el reverso, pues, del muro presbiterial se desarrollan, ocupándolo de parte a parte, habitualmente con gran despliegue artístico, algunos motivos religiosos o escenas evangélicas, por lo común de carácter escultórico, y otras ornamentaciones que enriquecen el conjunto, organizado con frecuencia a modo de retablo. A veces se incorpora un pequeño altar, e incluso puede el trasaltar llegar a constituir una o varias capillas. Es posible que aloje también alguna reliquia o el sepulcro de algún personaje importante relacionado con la historia del templo o de la ciudad donde este se halla. Por último, en las iglesias con cripta puede el trasaltar alojar su entrada, de donde parte la escalera que conduce a ella. TransparenteTrascoro.

    Ver también este artículo.

     

     

    Trasaltar de la catedral de Santa María. Burgos.
    1499-1502.

    Trasaltar de la catedral del Salvador
    de Ávila, con el sepulcro del obispo
    Alonso Madrigal (El Tostado). Siglo XV.

    Trasaltar de la Santa Capilla. Basílica del Pilar.
    Zaragoza. 1766.

     

     

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  • Trasaltar y trascoro, diferencias de Perogrullo

     

    En el revuelto río de internet hallamos flora y fauna de lo más variopinto. Y ese carácter libérrimo, casi libertario, de la red nos obliga a montar la guardia más de lo deseable, a fin de contrastar caso por caso la ilimitada información que nos transmite. Desde su particular tribuna, este alarife aporta también su personal contribución al incesante caudal de opiniones y saberes que ponen a prueba nuestra capacidad de discernimiento. Por lo que soy igualmente objeto de tan irrenunciable vigilancia diligente.

    En algunos templos importantes como las catedrales, las basílicas, ciertas colegiatay a menudo algunas iglesias monásticas, podemos encontrarnos —solo si disponen de girola o de una cabecera diáfana que permita transitar por detrás del presbiterio estanco— con lo que, por evidente, se ha dado en llamar trasaltar: una suerte de retablo o capilla, quizás un mausoleo o acaso un trabajado mural, que cierra hermoseándolo el trasdós (4) del presbiterio. Como su propio nombre indica, ese añadido escultórico-arquitectónico del testero está inmediatamente detrás del altar mayor, ese altar que da al templo no solo su orientación, sino también su sentido.

    Y hasta es posible que en el mismo templo —únicamente si tiene coro cerrado en medio de la nave principal— hayamos admirado algo parecido al trasaltar en la parte posterior del recinto coral. Y si el ornamentado trasaltar recibe su nombre del altar mayor que lo precede, de igual modo lo que contemplamos detrás del coro no puede llamarse sino trascoro. Pero, ay, estas diferencias de Perogrullo no están al alcance de todos, y lo inverosímil siempre encuentra adeptos.

    Ni el trasaltar ni el trascoro, sin embargo, son ubicuos. Ni siquiera todas las catedrales presumen de tenerlos. Además, como ya se ha insinuado, puede un templo embellecer su deambulatorio (2) con un trasaltar pero no exhibir trascoro, por inexistencia del ámbito coral que lo ocasiona; y viceversa: una iglesia puede lucir un hermoso trascoro a los pies del templo y no contar con un trasaltar en la cabecera.

    Por último, y en descargo de quienes no distinguen entre trasaltar y trascoro, hay que anotar la confluencia a veces de coro y altar mayor en un mismo espacio, o sea, en el presbiterio. Y en este caso, claro es, trascoro y trasaltar devienen ambivalentes.

     

     

    Trasaltar de la catedral de Valencia
    (con el brazo incorrupto de San Vicente
    mártir). Siglos XVI-XVIII.

    Trasaltar de la catedral primada de Santa María.
    Toledo. Siglo XV.

    Trasaltar de la catedral de Tarazona
    (Zaragoza). Siglo XVIII.

    Trascoro de la iglesia de Santa Ana o «catedral de
    Triana» (siglo XIII). Sevilla. Siglo XVIII.

    Trascoro de la catedral de Santa María.
    Astorga. (León). Siglo XVIII.

    Trascoro de la catedral del Salvador. Ávila. 1531-1536.

     

    Trascoro de la catedral de Santa María de la Sede.
    Sevilla. 1635.

    Trascoro de la catedral de Nuestra Señora
    de la Asunción y San Frutos. Segovia. 1782.

    Trasaltar de la catedral Santa María de Regla.
    León. Siglo XVI.

     

     

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  • trascoro

    En una iglesia importante (catedral, basílicacolegiata…), parte trasera del coro bajo, el que se halla en planta (1) ocupando el centro de la nave principal. Desde el punto de vista artístico, en la mayoría de los casos el trascoro reviste relevancia y suntuosidad, albergando algún retablo, tal vez una o más capillas, y luciendo esmerada decoración. Trasaltar.

    Ver también este artículo.

     

     

    Trascoro gótico de la catedral de Santa María.
    Toledo. Siglo XV.

    Trascoro renacentista de la catedral de
    Córdoba (dentro de la mezquita). Siglo XVI.

    Trascoro gótico flamígero de la catedral del
    Salvador. Zamora. Siglo XVI.

    Trascoro barroco del monasterio de Yuso. San Millán
    de la Cogolla (La Rioja). Siglo XVIII.

    Trascoro barroco de la catedral de la
    Asunción. Jaén. Siglo XVI.

    Trascoro barroco de la catedral de Cuenca. 1753.

    Trascoro gótico-isabelino de la catedral de San
    Antolín. Palencia. Siglo XVI.

    Trascoro barroco de la concatedral de Santa
    María. Sigüenza (Guadalajara). Siglo XVIII.

    Trascoro plateresco de la catedral de Santa María
    de Regla. León. Finales del siglo XVI.

    Catedral nueva de la Asunción de la Virgen.
    Salamanca. Siglo XVIII.

    Colegiata de San Patricio. Lorca. 1712.

    Catedral de Santa María. Lugo. Siglo XVII.

     

     

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  • trasdós

    o extradós

    1. Superficie exterior convexa de un arco o una bóveda, y por tanto contrapuesta al intradós, la parte cóncava. El trasdós no suele ser visible, pues o bien el sofito (2) o bien el paramento (1) montan sobre él cubriéndolo completamente, a no ser que el arco o la bóveda sean exentosTrasdosado.
    2. Cara superior de una dovela, casi siempre oculta por cubrirla otro elemento.
    3. Pilastra que está inmediatamente detrás de una columna.
    4. Cara externa visible de cualquier unidad arquitectónica que esté dotada también de intradós (1) (v. gr.: la superficie exterior de un ábside, la parte trasera de un presbiterio con girola, el exterior de una cubierta).

     

     

    Arco llamado ‘de Trajano’, anterior en origen
    al emperador español. Mérida (Badajoz).
    Siglo I.

    Consolidación del trasdós de una bóveda

    Pilastras en trasdós de la catedral de San Pedro.
    Jaca (Huesca). Siglo XI.

     

     

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  • trasdosado

    o extradosado

    Acción y efecto de trasdosar o trasdosear, es decir, montar sobre el trasdós de un arco o una bóveda u otro elemento una o más piezas hasta cubrirlo. Erróneamente se está imponiendo el uso de trasdosado para expresar cualquier revestimiento que se da a una pared a fin de proporcionarle un mayor aislamiento térmico o acústico, o simplemente para embellecerla (para colmo, el diccionario académico anima a ello). No se percatan quienes así piensan de que ese revestimiento no se aplica al trasdós, sino al intradós. Para ser exactos, es o está trasdosado un elemento arquitectónico cuando su trasdós no es visible por estar cubierto por otro elemento (las bóvedaen relación con el tejado), o por quedar encastrado en una estructura que lo absorbe, como pasa, por ejemplo, con la chambrana, la pilastra o el friso cuando están embebidoen el paramento (1). Es la forma habitual con que se presentan arcos y bóvedas. En arquitectura, el trasdosamiento de las distintas partes de la fábrica es la clave y la norma que se sigue para proporcionar solidez y seguridad a la edificación.

    Ver también este artículo.

     

     

    arcos trasdosados
    Iglesia de Peñalba de Santiago (León). Siglo X.

    La arquivolta: paradigma del trasdosado.
    Portada de la iglesia de San Segundo.
    Ávila. Siglo XII.

    paramentos, arcos y bóvedas trasdosados
    Pasadizo de acceso a la cripta del Perdón. Iglesia de
    San Esteban. Sos del Rey Católico (Zaragoza). Siglo XI.

     

     

     

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  • Trasdosado que nada trasdosa

     

    En el mundo de la construcción se está imponiendo desde hace tiempo y de forma equívoca el término trasdosado para señalar cualquier revestimiento que se da a una pared a fin de proporcionarle un mayor aislamiento térmico o acústico, o simplemente para embellecerla. Sin embargo, y para ser exactos, es o está trasdosado un elemento arquitectónico únicamente cuando su trasdós no es visible por estar cubierto por otro elemento que lo monta o al que se adhiere o por quedar encastrado en una estructura que lo absorbe, como pasa, por ejemplo, con una chambrana, una pilastra o un friso cuando están embebidos en el paramento (1). Es la forma habitual que presentan los arcos y las bóvedas, paradigmas del trasdosamiento. En arquitectura todo se trasdosa; en ello radica su éxito; es la clave y la norma fundamental para dar solidez y seguridad a la edificación. Unas piezas montan sobre el trasdós de otras para conseguir la estabilidad de todo gracias al peso de las partes. El trasdosado tiene por tanto función estructural.

    En cambio, la nueva acepción de trasdosado que ahora se inocula en la jerga de la construcción hace referencia a un aditamento superficial, prescindible en sí mismo, que no interviene en la conformación de la fábrica del edificio. Quien tapa con paneles o cubre con mezcla (1) una pared no está actuando en modo alguno sobre el trasdós de los sillares, bloques (1) o ladrillos que la forman, sino sobre su intradós; se limita simplemente a ocultar su cara vista. Y para expresar esa acción ya existen hace tiempo las palabras adecuadas, y no pocas, ciertamente. Pero son voces sencillas, sin afectación, que dicen lo que todo el mundo entiende: revestimiento, recubrimiento, solapamiento, guarnecido, aislamiento, insonorización…, según los casos.

    Un mal día, sin embargo, alguien pensó que eran términos muy simples, al alcance de cualquiera, y tomó la fatua iniciativa de arrinconarlos, para perpetrar acto seguido un semanticidio en las consagradas voces trasdosar y trasdosado, alterando radicalmente su significado. Son lemas estos, cómo dudarlo, mucho más arcanos y exóticos, y elevan inmediatamente al ignorante que los usa a un rango superior, proporcionándole ese apetecible halo de erudición envidiable. Y por desgracia ya sabemos con qué rapidez se transmiten los virus de la petulancia y la estupidez.

    No se insistirá lo bastante en la necedad que entraña invadir otros territorios semánticos para extrapolar significados que no hacen sino crear confusión y fomentar la malnutrición del idioma.

     

     

    Arquivolta de la ermita de Santa María. Chalamera
    (Huesca). Siglo XII.

    Bóveda califal del cimborrio de la iglesia de
    San Millán. Segovia. Siglo XII.

    Revestimiento de una pared, mal llamado
    ‘trasdosado’.

     

     

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  • travertina

    o travertino

    Piedra calcárea de tonalidades claras y de origen parcialmente biogénico, formada por depósitos de carbonato cálcico, muy utilizada en arquitectura como piedra ornamental de suelos y paramento(1). Muchos monumentos de la antigua Roma fueron revestidos con travertino procedente de las canteras de Tívoli, y que hoy todavía podemos admirar en multitud de iglesias de la Ciudad Eterna, cuyas paredes fueron recubiertas con las placas arrancadas de aquellas construcciones imperiales. CampanilCarrara. MacaelParioPentélico.

     

     

    travertina 1

    travertina 2

    travertina 3

     

     

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  • 1 78 79 80 81 82 84

     

    Última actualización: 18 de febrero de 2020