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Última actualización: 8 de marzo de 2021

 

  • venera

    Elemento decorativo que representa una gran concha. Entre otros sitios lo encontramos con frecuencia ocupando la bóveda de una hornacina, las trompas que dan asiento a una cúpula o a un cimborrio y las pechinas de los crucero(1). Avenerada.

     

     

    Trompa de San Lucas. Crucero de la
    catedral de Valencia. Siglo XIV.

    Pila bautismal avenerada de la iglesia de Santa
    Eugenia. Villegas (Burgos). Siglo XIII.

    Portada de la ermita de la Virgen
    del Rocío. El Rocío (Almonte,
    Huelva). 1969.

    Cúpula de la escalera del claustro. Monasterio de
    San Juan de los Reyes. Toledo. 1495.

    Alegoría con venera del Derecho
    Canónico. Calle adyacente a la
    Universidad de Valladolid. Siglo XVI.

    Santuario de la Virgen de Peñarroya (dentro del
    castillo de ídem). Argamasilla de Alba (Ciudad
    Real). Siglo XVII.

     

     

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  • ventanales
    1. Ventanas muy grandes, a menudo no practicables, adecuadas en general para todo tipo de edificios. Pero donde mejor evidencian los ventanales su porte y esbeltez es en las construcciones góticas, en las que los altos paramento(1) son traspasados verticalmente por esplendentes luminarias. En los templos suelen ocupar la parte superior de la nave central y del transepto aprovechando su mayor altura, si bien puede haberlos también —más pequeños— en las crujíalaterales. Si el templo dispone de triforio (1) tribuna(1), los ventanales se sitúan por encima de ellos. Con el genérico nombre de ventanales podemos referirnos también a los vitrales y a las vidrieras, en especial si solo son de alabastro o simple vidrio. En todos los casos contribuyen a aligerar el peso de la fábrica. No hay razón alguna que justifique la sustitución de ventanales y otros términos equivalentes por el de claristorio, anglicismo innecesario que se utiliza muy a menudo para nombrar los vitrales de nuestras catedrales. Ver este artículo. Por último, son también ventanales los grandes vanos arqueado(1), por lo común sin cristales, divididos a menudo por columnillas y rematados por tímpano(3) calados, que dan luz a las pandade los claustros góticosLucernario.
    2. En singular, ventanal alude en una habitación a una pared acristalada.

     

     

    Fachada del Obradoiro. Catedral de
    Santiago Apóstol. Santiago de Compostela
    (La Coruña). Siglo XVIII.

    Cabecera de la iglesia de Santa María la Mayor.
    Montblanc (Tarragona). Siglo XIV.

    Mirador del parador nacional de turismo
    Antonio Machado. Soria. 1966-1985.

    Ventanales de finca particular. Jávea (Alicante).

    Escalera del palacio Müller. Granada.
    1916.

    Claustro de la catedral de San Salvador. Oviedo. 1441.

     

     

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  • veranda
    1. Galería (1) integrada en una vivienda o añadida posteriormente con fines habitacionales, por lo que la mayoría de las veces dispone de cerramientos fijos o movibles para hacerla más confortable. CenadorCobertizo (1 y 2). LogiaPorchePórtico (1). SolarioSoportal.
    2. Mirador, balcón acristalado.

     

     

    Veranda de estilo racionalista. Guatiza (Lanzarote).
    Siglo XXI.

    Veranda a un agua del parador nacional
    de turismo. Teruel. 1956.

    veranda a dos aguas

    Castillo de los condes de Oropesa, parador
    nacional de turismo desde 1966. Jarandilla
    de la Vera (Cáceres). Siglo XV.

    Castillo de los condes de Monterrey, parador
    nacional de turismo desde 2015. Monterrey
    (Orense). Siglo XIV.

    Veranda del castillo daliniano de Púbol (La Pera,
    Gerona). Siglo XI/1970.

     

     

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  • verdugada

    o verdugo o zuncho (2)

    En un muro, hilada (1) de ladrillos colocada entre hiladas de obra (3) diferente ―por lo común mampuestos― reforzando la pared, al tiempo que le confiere cierto ritmo visual. Son aparejoespecialmente cultivados en ambas Castillas. CenefaCuartel. Encintado (3). Friso (3). FrogaMachón (1).

     

     

    Ábside-torreón de la iglesia de San Pedro.
    Tolocirio (Segovia). Siglo XIII.

    Puente de los Barros. Arévalo (Ávila). Siglo XII.

    Cuesta de la Vega. Madrid. Siglo XIX.

    Puerta de Alcántara. Toledo. Siglo X.

    Iglesia de Sta. María de la Encarnación. La Alhambra,
    Granada. 1618.

    Iglesia de Santa Eulalia de Mérida. Moros
    (Zaragoza). Finales del siglo XVII.

     

     

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  • verraco

    Escultura megalítica zoomorfa (cerdo, jabalí, toro o uro) de la cultura celtibérica de los siglos VII al II a. e., presumiblemente con función totémica, jurisdiccional o funeraria. Se han encontrado verracos, vetones principalmente, en las provincias de Ávila, Cáceres, Salamanca, Zamora, Segovia y Toledo. Solo en tierras abulenses hay contabilizados 102 ejemplares. Los orificios que todavía conservan algunos en la testuz corresponden a los cuernos ya desaparecidos. Ibérico.

     

     

    Toros vetones de Guisando. El Tiemblo (Ávila).
    Siglo II a. e.

    Verraco vetón de la II Edad del Hierro (hacia el
    500 a. e.). Plaza del Castillo de Ciudad Rodrigo
    (Salamanca).

    Villanueva del Campillo (Ávila). El mayor de los
    verracos celtas europeos (250×243 cm).
    Siglos IV-III a. e.

    Verraco de Villardiegua (Zamora), popularmente
    llamado “la mula”, procedente del cercano San
    Mamede. 500 a. e.

    Verraco de Segura del Toro (Cáceres).
    Siglo VI a. e.

    Verracos de Castillo de Bayuela (Toledo). 800 a. e.

     

     

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  • vertiente

    faldón (1)

    Superficie plana e inclinada de una  cubierta (1) o tejado. Este puede tener de una a varias vertientes; los tejados más comunes presentan dos o cuatro. A las vertientes también se les llama aguas, y es habitual la expresión “a dos” o “a cuatro aguas” para identificar los tejados por el número de vertientes que los configuran.

    Armadura de colgadizoJaldeta. PetoTabica (2).

     

     

    Tejados con predominio a tres y a cuatro aguas.
    Uztárroz (Valle del Roncal, Navarra).

    Tejados con predominio a dos aguas.
    Albarracín (Teruel).

    Tejados con todo tipo de vertientes. Santiago de
    Compostela (La Coruña).

    Tejados con predominio de dos vertientes. Alcalá de
    la Selva (Teruel).

    Ábside con siete vertientes. Iglesia
    de San Pedro de Vilanova. Dozón
    (Pontevedra). Siglo XII.

    Vertientes de todo tipo en la catedral de Cuenca y
    su entorno. Siglo XIII-XX.

     

     

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  • vestíbulo

    o zaguán. Atrio (2), pórtico (1) o patio por donde se entra a un edificio principal. Llamar antesala al vestíbulo —como se hace a veces— no se corresponde con lo que cada uno de estos espacios representa, siendo principalmente la magnitud del vestíbulo lo que lo hace diferente de la antesala, de dimensiones más reducidas.

    Cancel (1). Galería (1). GalileaLogiaNártexPorcheSoportal.

     

     

    Vestíbulo neogótico-mudéjar de la Universidad
    Pontificia. Comillas (Cantabria). 1892.

    Escalera del vestíbulo. Antiguo hospital
    de la Cruz Roja. Melilla. 1919.

    Vestíbulo de la casa modernista Manuel Felip.
    Barcelona. 1901.

    Vestíbulo de palacio de Sobrellano. Comillas
    (Cantabria). 1888.

    Vestíbulo del Museo Guggenheim. Bilbao. 1997.

    Vestíbulo de la Universidad de Barcelona. 1450.

     

     

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  • Vía de la Plata (hablando en plata)

     

    Que el patrimonio arquitectónico de la vía de la Plata es inabarcable lo sabe mucha gente. Pero lo que no todos saben es que la ruta que lo cobija, por más que se apellide «de la Plata», no guarda parentesco nominal alguno con el preciado metal. Este dato lo conocen hoy —gracias al masivo acceso a la información que proporciona internet— muchas más personas que hace cincuenta años. Porque la persistente confusión de algunos viene de lejos, y de todos es sabido que el venerable peso de la tradición llega demasiadas veces a hacer crónico un errado entendimiento. El que ahora nos ocupa se mantiene a impulsos de la inercia en ambientes poco cultivados.

    La identificación de la calzada romana Emerita Asturica (desde Mérida a Astorga) con la plata ya está documentada en el siglo XV, y nuestro insigne gramático y humanista Antonio de Nebrija (1441-1522), en su obra De mensuris (pág. 4), escrita a comienzos del siglo XVI, también lo recoge: via nobilissima argentea vulgo dicitur. Nebrija no tuvo más remedio que llamar en latín via argentea a lo que se conocía vulgarmente como «vía de la Plata», ya que se atribuía precisamente a la plata el origen de tan antiquísimo camino.

    Lo cierto es que hacia el año 1000 a. e. los pueblos tartésicos (y posteriormente los turdetanos) del suroeste peninsular ya usaban esta ruta para comunicarse con las etnias del noroeste y comerciar con ellas los metales que extraían de las minas de Sierra Morena. Más tarde, con la incipiente romanización llevada a cabo en el siglo II a. e. y mucho más con la de los siglos posteriores, la vetusta ruta metalífera recibió un impulso aún mayor con la intensiva extracción y el acarreo de nuevos metales —el oro de Las Médulas especialmente— y por enlazar con otras calzadas hacia levante (Legio, Calagurris, Caesar Augusta); se prolongó además por el sur (Sevilla, Cádiz y Ayamonte), buscando el Atlántico, y por el norte (Gijón), para abrir nuevos puertos en el Cantábrico.

    Esta espléndida red de carreteras libres de peaje —amén de otras muchas calzadas que cruzaban la piel de toro de lado a lado y de arriba abajo— fue para los recién llegados norteafricanos del siglo VIII el mejor corredor que imaginar pudieran en su fulminante ocupación peninsular frente a una desconcertada Hispania visigoda (según la versión oficial de la llamada «invasión» musulmana). La Emerita Asturica de la Lusitania fue posiblemente la primera calzada que pisaron. Y aunque en la mayor parte de su recorrido estaba cubierta de zahorra o gravilla apisonada —al igual que todas las calzadas romanas, excepto la itálica Vía Apia, enlosada en casi la mitad de su recorrido—, los kilómetros más próximos a las urbes importantes se pavimentaban con grandes piedras planas. Esta novedad impresionó mucho a aquellos belicosos jinetes del Magreb, y ello motivó que comenzaran a llamarla al-Balat (‘camino empedrado’). Las sometidas gentes hispanovisigodas tuvieron entonces que adaptar el nuevo nombre de su calzada a como ellas lo percibían en boca de sus invasores, y el sonido con que al-Balat llegaba a sus oídos era lo más parecido a “plata”.

    Otra explicación lexicográfica de la vía de la Plata se remonta al latín tardío delapidata, con que en la Alta Edad Media se designaban los suelos empedrados, incluidos los privilegiados tramos de algunas calzadas, denominación que por corrupción fonética acabaría igualmente como “plata”.

    De ahí a dar el salto semántico al preciado metal de los plateros, teniendo en cuenta los antecedentes metalúrgicos de la Emerita Asturica, no hay más que un paso.

     

     

    La vía de la Plata (tradicional Camino de
    Santiago meridional) en el contexto de
    las otras rutas jacobeas

    Vía Emérita Astúrica a su paso por el
    hoy Museo Nacional de Arte Romano.
    Mérida (Badajoz). 25 a. e.

    Vía de la Plata sin empedrar en la provincia de
    Salamanca

     

     

     

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  • vídeos

    Se copian aquí los vídeos que acompañan a algunas entradas de este glosario:

     

    cal0 aguafuerte

    cal0 alfarero

    cal0 armadura

    cal0 bálago

    cal0 cal

    cal0 cera perdida

    cal0 cuerda seca

    cal0 esgrafiado

    cal0 estrapo

    cal0 motilla

    cal0 nevero

    cal0 palloza

    cal0 pinturas románicas

    cal0 rejuntado

    cal0 repujado

    cal0 sinopia

    cal0 vaciado

    cal0 yeso

     

  • vidriera

    Bastidor (1) con cristales artísticos o de colores con que se cierra un vano. Los vidrios pueden ser tintados o naturales y admiten todo tipo de representación. Conviene diferenciar la vidriera del vitral, pues este, aparte de ser más grande, suele ir acompañado de otros vitrales cerrando vanos en serie. Ver este artículo.

    GrisallaLucernarioLuminariaPainel (1). Rosetón (1). Ventanales.

     

     

    Vidriera de la cripta del parque Güell. Barcelona. 1914.

    Vidriera de la Real Maestranza
    de Caballería. Valencia. 1908.

    Vidriera emplomada de casa particular. Muchavista,
    El Campello (Alicante). 1999.

    Castillo-palacio de Benisanó, siglo XV (Valencia).
    Siglo XVIII.

    Vidrieras abstractas (1995) de la catedral
    de Cuenca (siglo XIII).

    Casa Alegre de Sagrera. Museo de Tarrasa
    (Barcelona). Comienzos del siglo XX.

     

     

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  • vierteaguas
    1. Losa, moldura o grupo de baldosas sobresalientes y con leve inclinación hacia fuera, que se colocan sobre el alféizar (1) de una ventana o el umbral de una puerta para impedir que la lluvia entre en la casa.
    2. Cualquier elemento en voladizo (1), de obra (3) u otro material, puesto al exterior sobre una puerta, ventana, hornacina u otro tipo de vano, para que en caso de lluvia queden más protegidos, al tiempo que realza probablemente aquello que cubre.

    AlbardillaAleroCobija (1). Colgadizo (1). CornijónCornisa (1). CornisamentoGoterónGuardapolvo (1). SobradilloSofito (1). TejarozVisera.

     

     

    vierteaguas en voladizo
    Casa particular de Arcos de la Frontera
    (Cádiz)

    vierteaguas en ventana

    vierteaguas modernista
    Torre de la Cruz. San Juan Despí
    (Barcelona).

    vierteaguas con goterón

    Vierteaguas. Navas del Madroño (Cáceres).
    Siglo XVII.

    Vierteaguas de la antigua casa de la Lana. Écija
    (Sevilla). Siglo XVIII.

     

     

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  • visera

    Borde saliente e inclinado de una cubierta (1), dispuesto de tal modo que aleje de los muros el agua de los tejados cuando llueve o procure alguna zona de penumbra. A veces, sin embargo, la aparatosa vistosidad de su diseño prevalece ostensiblemente como explícita forma identitaria sobre la pura utilidad del aéreo elemento que sobresale.

    AleroCobija (1). Colgadizo (1). Cornisa (1). Cornisamento (1). Guardapolvo (1). Marquesina (1). Rafe. Saledizo. SobradilloTejaroz. Vierteaguas (2). VoladizoVoladoVuelo.          

     

           

    Palacio de los Deportes de la Comunidad de
    Madrid. 1960.

    Palacio de Congresos. Valencia. 1998.

    Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo.
    2010.

    Museo del Diseño. Barcelona. 2014.

    Palacio del marqués de Bermejillo, sede
    del Defensor del Pueblo desde 1983.
    Madrid. 1916.

    Antiguo colegio Hispania (Oviedo, principios del
    siglo XIX), hoy sede del Colegio Oficial de
    Arquitectos de Asturias, antes de ser retiradala
    la polémica visera con que lo cubrieron sus
    actuales propietarios en 2007.

     

     

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  • visigótico

    o visigodo

    Estilo (1) artístico que se nutre de la tradición romana —pero no es ajeno a influencias bizantinas, coptas, siriacas y sasánidas—, que predominó durante la Alta Edad Media en la península ibérica una vez que las tribus germanas o godas, asentadas aquí desde el siglo V, se consolidaron como reino. No hay mues­tras reseñables de este arte hasta el siglo VII, y las que han sobrevivido están circunscri­tas a la arquitectura sacra. Si en el precedente arte romano predominó la arquitectura civil (palacios, circos, anfiteatros, teatros, palestras, forostermas, acueductos, calzadas, cloacas, etc.) en el visigodo son los templos los que acaparan el mayor empeño artístico de los nuevos señores de Occidente. No hubo pueblo por pequeño que fuera que no luciera su iglesia particular. De la arquitectura religiosa extraemos por consiguiente las señas de identidad del arte visigodo, dando por sobrentendido que las señas referidas no siempre concurren todas  en un mismo edificio:

    Planta basilical o de cruz griega ―o una combinación de ambas―, con espacios muy compartimentados.

     Testero con trasdós (4) rectangular. Un absidiolosa cada lado albergan respectivamente la sacristía o prótesis y el diacónicon.

     Un sencillo iconostasio separa el visiblel presbiterio del resto del templo.

    Arco de herradura sin clave. Cuando es peraltado —forma algo frecuente—, los lados prolongados presentan un trasdós (1) vertical y lechos (2) horizontales en la dovela salmer y en las dos o tres dovelas que le siguen.

     Columnay pilares (1) con función estructural de soporte.

     Capiteles corintios o troncocónicos invertidos, muy simples, con gruesos cimacio(1) anclados a los muros.

     Cubrición de las navecon bóveda de cañón o de arista  (4) y cúpula sobre el crucero (1).

     Muros de voluminosos sillares, aparejados (1) en seco a soga y tizón, alternando ocasionalmente con ladrillo, al modo romano.

     Decoración ubicua a base de frisos (1) labradode roleos, esvásticas y temas geométricos (resabios germanos), vegetales y animales.

     Pequeño pórtico (2) a los pies o en los laterales del templo.

     Prerrománico.

     

     

    San Juan de Baños. Baños de Cerrato
    (Palencia). 661.

    Interior de San Juan de Baños. Baños de Cerrato
    (Palencia). 661.

    Iglesia de Santa María de Melque. San Martín
    de Montalbán (Toledo). Siglo VII.

    Iglesia de Santa Comba (o de San Torcuato). Bande
    (Orense). Siglo VII.

    Capiteles visigodos de la iglesia
    de San Román. Toledo. Siglo VII.

    Cripta de la catedral de San Antolín o antigua iglesia
    visigoda. Palencia. Siglo VII.

    Iglesia de San Julián. Boada (Gerona). Siglo X.

    Iglesia de San Quirce o Quirico. Pedret
    (Barcelona). 883.

    Iglesia de San Román (museo de los Concilios).
    Toledo. Siglo VII.

     

     

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  • visto

    En arquitectura calificamos como visto todo aquello que está a la vista, sin cubrimiento (2) alguno. Más en concreto se dice de aquel aparejo que en una obra (3) ya acabada se presenta tal cual es, sin revestimiento que oculte o enmascare el aspecto original de los materiales empleados. Para este tipo de aparejo se prefiere el ladrillo compacto y el cemento hormigón. Y así, son expresiones habituales “ladrillo visto” y “cemento (u hormigón) visto”. El estilo (1) mudéjar constituye por antonomasia el prototipo del ladrillo visto. Pero en este punto el mudéjar, primero, y otros estilos, después, nos han dejado además la parhilera, esa armadura (1) apeinazada de madera cuyos componentes quedan igualmente a la vista. CaravistaSoca.

     

     

    Ladrillo visto de las bodegas consistoriales.
    Ayuntamiento de Peñaranda de Duero
    (Burgos). Siglo XV.

    Arcos parabólicos modernistas en ladrillo
    visto. “Catedral del Vino”. El Pinell de Brai
    (Tarragona). 1922.

    Castillo mudéjar en ladrillo visto. Coca
    (Segovia). Siglo XV.

    Instituto de la Mujer, de hormigón visto.
    Móstoles (Madrid). 2016.

    Interior de cemento visto de la iglesia del
    Santísimo Redentor. La Laguna (Tenerife).
    2004.

    Vestíbulo con pilares de hormigón visto

    Parhilera de la ermita de Villalba de los Llanos
    (Salamanca). Siglo XIV.

    Museo Nacional de Arte Romano.
    Mérida (Badajoz). 1986.

    Parhileras del Museo Marítimo de Barcelona
    (antiguas atarazanas). Siglo XIV.

     

     

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  • vítor

    Inscripción o anagrama latino de ‘Víctor’ o ‘Victoria’ —inspirado en el lábaro triunfador de las legiones romanas—, que a partir del siglo XIV y especialmente en el ámbito universitario se solía estampar antaño como grafito sobre las fachadade las facultades y colegios mayores, para dar vítores, aclamar y perpetuar el nombre de quien acababa de alcanzar el grado de doctor, acontecimiento que celebraban los estudiantes con un banquete y una capea. Con la sangre del toro estampaban después en los muros universitarios el anagrama referido (los estudiantes de la facultad de Filología de Salamanca, con sede en el antiguo colegio mayor del palacio de Anaya -1760-, han mantenido hasta fechas recientes, aunque sin capea, esta tradición académica).

    Con posterioridad, la devoción popular lo pintó también en catedrales, iglesias, seminarios y otros lugares devotos para ensalzar algunos sermones que habían causado gran impacto en la feligresía o como recuerdo de pías alocuciones memorables, e incluso para enaltecer la vida de algún religioso insigne.

    El régimen fascista del general Franco (1936-1974) se lo apropió como símbolo oficial de victoria frente a sus opositores.

    A mediados del siglo XX se trasladó este uso al ámbito civil para honrar la memoria de personajes difuntos que habían sobresalido en la vida política o en el mundo académico.

     

     

    anagrama de “Víctor” según diseño de la
    Universidad de Salamanca

    Vítor de 1746 para honrar a un sacerdote.
    Fachada del santuario de la Santa Faz.
    Alicante. Siglo XVI.

    Vítor a Enrique Tierno Galván (1918-1986),
    catedrático de universidad y primer alcalde
    socialista de Madrid (1979-1986).

    Escalera noble de la Real Clerecía de San Marcos, hoy
    Universidad Pontificia. Salamanca. Siglo XVII.

    Muros exteriores de la catedral de
    Sevilla. Siglo XVI.

    Antiguo seminario de San Felipe Neri. Baeza (Jaén).
    Siglo XVII.

     

     

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  • vitral

    Vidriera alta, de gran tamaño, adosada por lo común a otras semejantes, para cubrir vanos de enormes proporciones. Composición polícroma, de cris­tales naturales o tintados o recubiertos de esmalte, que se unen mediante engarces de plomo, trabas de cemento o varillas de aluminio. Sus funciones son a un tiempo estructurales —aliviar los muros del peso de la piedra— y estéticas —embellecer los paramento (1) y tamizar mágicamente la luz exterior—. Los múltiples dibujos que adornan el vitral pueden representar tanto formas geométricas y vegetales como figuras históricas, sin desdeñar otras propuestas decorativas más atrevidas. Los vitrales emploma­dos se idearon casi al mismo tiempo que se inventaba el vi­drio. Aunque ya los utilizaron los romanos, al­canzaron su máximo esplendor con la arquitectura gótica. Por su ubicación mural (1), conviene diferenciarlos de las claraboyas, luminariaque se abren en el techo para dotar de luz cenital (1) al recinto. Puesto que el vitral es la suma de muchas vidrieras, no es apropiado usar el nombre de vidriera para referirse a él. Por último, hablar de claristorio para referirse a los vitrales es incurrir innecesariamente en un anglicismo.

    Ver este artículo y este otro.

    LucarnaLucernarioRosetón (1). Ventanales.

     

    Vitrales de la catedral de León. Siglo XIII.

    Vitrales de la catedral de Burgos. Siglo XIV.

    Vitrales modernistas de la Sagrada Familia.
    Barcelona. Siglo XX.

    Catedral primada de Santa María. Toledo. Siglo XIV.

    Catedral de Ntra. S.ª de la Asunción
    y San Frutos. Segovia. 1544.

    Iglesia de San Pedro Mártir (dominicos). Madrid.

     

     

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  • Vitrales, claraboyas y vidrieras arrojando luz

     

    Tanto la vidriera como el vitral y la claraboya transmiten luz natural —tamizada, ciertamente— al interior de un recinto. Pero hay un primer factor determinante que diferencia a los dos primeros de la tercera: su emplazamiento. Mientras la claraboya se sitúa en el techo proporcionando iluminación cenital (1), la vidriera y el vitral proyectan su luz rasgando de arriba abajo, total o parcialmente, el paramento (1).

    Otro rasgo distintivo de estas tres luminarias es el diseño. La claraboya, por lo común monocroma o simplemente traslúcida, está compuesta de piezas vítreas homogénas, carentes casi siempre de especial alarde artístico; el vitral, en cambio, presenta siempre una compleja y multicromática combinación de cristales, de tamaño y color diferentes, que plasman por lo general composiciones figurativa(2) de gran calidad.

    Pero también hay claraboyas que exhiben policromías muy elaboradas, y es en este parecido donde podría radicar el origen de la confusión que induce a algunos a dar el nombre de vitral a una claraboya.

    Por su parte, la vidriera es el embrión de un vitral. En sí la vidriera tiene vida propia y protagoniza con elegancia el embellecimiento de entornos estancos que reciben el calor y la magia de su tamizada luz. Pero cuando ese bastidor (1) cuajado de multicolores y artísticos cristales va creciendo en altura y tamaño hasta adquirir grandes dimensiones a fin de cerrar vanos extensos, entonces estamos ya ante un vitral.

    Lo que admiramos por tanto en nuestras grandiosas catedrales no son vidrieras, sino vitrales.

    Por último, muchos rosetones (1) primorosamente encristalados pueden entrar perfectamente en la categoría de vitral.

     

     

    Claraboya del hostal Puerta de Arcos
    Arcos de la Frontera (Cádiz). 1910.

    Claraboya del Palau de la Música Catalana. Barcelona.
    1908.

    Claraboya del Museo de Arte Español
    Contemporáneo. Palma de Mallorca.
    Siglo XIX.

    Vitrales de la catedral de Santa María de la Regla. León.
    Siglo XIII.

    Detalle de la gran claraboya ( 235 m²)
    de la “sala de la vidriera”. Casa de
    Juntas de Guernika. 1985.

    Rosetón-vitral neogótico de la catedral de Santa María
    y San Julián. Cuenca. Finales del siglo XIX.

     

     

    (clica encima de las imágenes) 

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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    Última actualización: 8 de marzo de 2021