ambón
Tribuna (4) unipersonal de baja tarima o sin ella y con atril, que en algunas iglesias se coloca por duplicado a derecha e izquierda del presbiterio, o solo a uno de sus lados, y desde la que, en la celebración eucarística —sobre otras liturgias eclesiales menos frecuentes—, se da lectura a la epístola y al evangelio —cada cual desde un ambón, si hubiera dos—, se dirigen las preces de los fieles y el oficiante pronuncia la homilía, si no lo hace desde el propio sitial. Elaborado generalmente con madera o piedra, el ambón no sigue un canon artístico determinado. Su ritual e histórico precedente es el bimah de las sinagogas judías, destinado a la lectura de la Torá. La liturgia paleocristiana lo asumió como propio, pero con otro nombre: el étimo griego ἄμβων (‘ambón’), que significa “elevado“.
En el siglo XIV le surgió un competidor, el púlpito, receptáculo cilíndrico o multiangular, también unipersonal, situado a cierta altura (dos metros aproximadamente) en una esquina del crucero (1) o en un lateral de la nave principal del templo (puede haber otro igual en el lado contrario), para desde allí predicar o conducir algunos rezos y devociones. Apenas sin uso en la actualidad, son muchos todavía los púlpitos que se mantienen en las iglesias, pero los nuevos templos prescinden de ellos. Su estructura, a menudo compleja (cubilete unipersonal, tornavoz [1], escalerilla, corto pilar [1] o robusta columna o soporte figurativo), y su frecuente riqueza artística, le confieren al púlpito una solemnidad que el ambón presbiterial no tiene.
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