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Sillares y mampuestos

árabe

o arábigo/a

Califica genéricamente el arte producido en cualquier parte del globo por los pueblos históricos y actuales cuyas raíces étnicas se hallan en la península arábiga —delimitada por el golfo Pérsico, el golfo de Adén y el mar Rojo—, y que presenta rasgos característicos que lo individualizan. Como sinónimos de árabe se usan también islámico y musulmán en una acepción más estricta, pues mientras lo árabe debería quedar circunscrito al ámbito geográfico (oriundo de Arabia) y al dominio lingüístico (el idioma), las voces «islámico» (‘sometido a Dios’) y «musulmán» (‘creyente’) están directamente vinculadas a la fe del Profeta y presentan por tanto, también en el terreno artístico, connotaciones religiosas que «árabe» no tiene y que determinan los rasgos más destacables de este arte oriental (véase este artículo). Cabe advertir que la producción artística musulmana prosiguió durante algún tiempo en al-Ándalus tras la Reconquista cristiana, contemporizando con el arte mudéjar, su inmediato sucesor; un ejemplo muy elocuente, pero no el único, lo hallamos en las numerosas obras de sesgo islámico que se llevaron a cabo en el Real Alcázar de Sevilla, casi dos siglos después de la toma de la capital del Guadalquivir por el rey Fernando III el Santo.  AndalusíHispanomusulmán.

Estas son sus principales señas de identidad artística:

Un sincretismo inteligente que sabe fusionar el legado artístico de otras culturas con sus propias raíces.

Un aniconismo religioso que potencia el desarrollo de la decoración vegetal, geométrica y caligráfica a base de arabescos, atauriques y mocárabes.

El predominio de materiales modestos como el ladrillo y el yeso (1).

La mezquita y el palacio real como principales ejes vertebradores de la expresión artística.

Artesonados de complejos entrelazado(2).

Simbiosis natural entre arquitectura, agua y jardines.

Uso reiterado de la columna (al principio tomada casi siempre de monumentos romanos y bizantinos) como elemento multiplicador de espacios.

Énfasis de la cúpula cual seña de identidad.

Profusa propagación de un preexistente —y reinterpretado— arco de herradura.

 

 

Patio de la gran mezquita de Kairuán.
Túnez. Siglo VIII.

Cúpula del salón de Embajadores del
Alcázar Real. Sevilla. 1427.

Museo de Arte Islámico. Doha (Qatar). 2008.