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Sillares y mampuestos

collarino

o collarín o ánulo

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En la columna de orden dórico, cuando presenta collarino, se sitúa al final del extremo superior del fuste, al que rodea en forma de anillo, compuesto de tres o cuatro surcos hendidos muy livianos. Pero hay fustes, como ya se ha insinuado, que no exhiben collarino.

En el orden jónico no es difícil determinar la forma y el lugar del collarino; pero como aquí también hay veces que ni siquiera existe, no faltan quienes, sin fundamento, llaman “collarino” a lo que en realidad es el astrágalo, o lo identifican con el posible imoscapo apófige. El collarino jónico consiste en una ancha banda circular con grabados palmiformes, pegada la parte superior del fuste.

En el orden corintio no está prevista la existencia de collarino.

La columna toscana convierte en collarino —como en el orden orden jónico— la última porción del fuste, que se mantiene liso como el resto, delimitándolo con dos anillos-astrágalos: uno por abajo y otro de menor calibre en la base del equino. Se invierte así el habitual orden ascendente collarino-astrágalo; ahora quedan ambos integrados, de forma unitaria, en el capitel, lo cual revoluciona la idea tradicional de concebir el collarino exclusivamente como parte del fuste.

 

 

columna dórica con collarino
Templo de Zeus o de Atenea. Afaya (isla
de Egina, Grecia). 500-480 a. e.

columna dórica sin collarino
Templo de Hera en Olimpia (Élide, Grecia).
600 a. e.

columna jónica con collarino
Templo de Apolo. Delfos (Grecia).
Siglo IV.

columna jónica sin collarino
Templo de la diosa Atenea Niké. Propileos
de la acrópolis de Atenas. 423 a. e.

columna corintia (sin collarino)
Templo romano de Vich (Barcelona). Siglo II.

capitel toscano
Patio del palacio de los marqueses de Viana.
Córdoba. Siglo XV.

 

 

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