coracha
Prolongación o apéndice exterior de una muralla hispanomusulmana, alejándose del contorno perimetral de la fortaleza como defensa avanzada para repeler ataques. Podía terminar en una torre albarrana. Cubría a menudo la distancia existente entre el alcázar y el cercano río que abastecía de agua a la población mediante algún sistema de elevación —noria o similar—, garantizando así el suministro hídrico, el cotidiano y especialmente en caso de asedio. En el extremo fluvial de la coracha se despachaban además las diligencias aduaneras relativas al tráfico de mercancías y el trasiego de personas que surcaban las aguas del río. Por este motivo, aunque excepcionalmente, algunas alcazabas contaban con más de una coracha (Calatrava la Vieja tuvo cuatro). Hubo también corachas marítimas para procurar la huida por mar. Atalaya. Baluarte (1). Barbacana (1). Bastión. Hornabeque. Revellín (1). Tenaza.

Torre de Cañavate y arranque de la coracha
en dirección al río Júcar. Conjunto defensivo
del castillo de Alarcón (Cuenca). Siglo XV.

Coracha del alcázar moro en descenso desde
la puerta de Bezudo hasta la hoz de los ríos
Huécar y Júcar. Cuenca. Siglo X.

Castillo con coracha doble que descendía
hasta la fuente, recluyéndola en su interior.
Moya (Cuenca). Siglo XI.

Representación de la coracha aneja al río Guadiana
con los restos todavía existentes de la fortaleza
omeya de Calatrava la Vieja. Carrión de Calatrava
(Ciudad Real). Hacia el 853.
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