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Sillares y mampuestos

evergetismo

Derivado del griego evergeo (‘hacer el bien’), equivale a nuestros más conocidos «mecenazgo» y «patrocinio». Evergeta corresponde a su vez a «benefactor». En todas los pueblos ha habido munífices desinteresados, pero la cultura romana destacó especialmente en ello, desarrollando ampliamente el incipiente espíritu altruista del que los griegos habían dado muestras durante el periodo helenístico. Los patricios romanos acaudalados gustaban, pues, de costear de forma desinteresada pero notoria —el prestigio y la reputación social estaban en juego—, además de espectáculos públicos e iniciativas benéficas, la construcción de templos, pórtico(1), puente(3), termas, partes del teatro, ornamentación urbana, etcétera, dejando constancia de ello en una placa con el nombre del donante precedido de las letras D.S.P.F. (De Sua Pecunia Fecit, ‘Hecho con su propio dinero’). Las obras ejecutadas por emperadores, cónsules y otros cargos edilicios, aun siendo promovidas por el bien general, no respondían a un genuino evergetismo por los intereses políticos que sin duda implicaban y porque en definitiva formaban parte del obligado desempeño de su cargo.

En Hispania se dieron también buenas muestras de este espíritu filantrópico romano, como lo atestiguan no pocas epigrafías, en las que expresamente se mencionan aportaciones económicas y donaciones en especie —solares (3) y terrenos— destinadas a la edificación de monumentos y toda suerte de obra de utilidad pública.

 

 

Carta de Plinio el Joven (pretor, cónsul y otros
cargos) a Calpurnio Fabato, padre de su suegro,
felicitándole por su generosidad en obra pública.

Moneda romana en la que se encomia la virtud
de la liberalidad (dar sin esperar nada a cambio)

Arco de Cáparra (Cáceres). “Marco Fidio Macer,
erigió este monumento, según testamento, en
honor de Bolosea, hija de Pellio y de Fidio, hijo
de Macer”. Finales del siglo I.

Placa evergética sobre la construcción de unas termas.
Voconia Avita (hija de Quinto) “suae Tagilitanae s(ua)
p(ecunia) f(ecit)”. Museo Arqueológico Provincial de
Almería. Siglo II.

Inscripción en un dintel del teatro
romano de Mérida, alusiva a Marco
Vipsanio Agrippa, yerno de Augusto
y cónsul, que financió el recinto.
16 a. e.

Inscripción en honor de Aristoxeno, hijo de Demofón,
benefactor del gimnasio de Atenas, finales del
siglo III a. e. Museo del Louvre. París.

 

 

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