Búsqueda rápida de términos
Pon entre comillas los términos compuestos.

Sillares y mampuestos

gótico

Arte o estilo (1) que se desarrolló en Occidente después del románico —y durante algún tiempo convivió con él— desde el segundo cuarto del siglo XII hasta la implantación del estilo renacentista, en el siglo XV para Italia y bien entrado el XVI para el resto de países europeos. Conceptualmente el gótico nace en el norte de Francia (ver este artículo), como reacción a la austeridad del arte románico, y formalmente debe su existencia a la aplicación de nuevas técnicas constructivas, en especial el esbelto arco apuntado u ojival, que además de incrementar la sensación de verticalidad transmite a los cimientos con más eficacia que el arco de medio punto las tensiones laterales de la obra (2), aliviando a los muros y a las propias bóvedas de las pesadas cargas estructurales (2), y al mismo tiempo permite alzados mayores y vanos más abundantes y luminosos. A las pequeñas y oscuras iglesias rurales del romá­nico, el gótico con­trapone elevados espacios llenos de luz.

Los ahora altísimos muros de las catedrales y de otros templos que las imitan, con largos y anchos vitrales que rasgan los paramentos (1) menguando su resistencia, más el gran peso de unas muy elevadas bóvedas de crucería pobladas de nervios, terceletes, ligaduras (1) y florones hacen necesario reforzar por fuera la fábrica, contrarrestando las cargas con arbotantes y botareles, sin ni siquiera renunciar a los robustos contrafuertes del románico. Por dentro, las columnas, en correspondencia con los muros, también ganan altura y en muchos casos se transforman en pilares (1) fasciculados que, al final de su recorrido, se abren en abanico dando origen a los nervios de la bóveda. Los capiteles de los pilares y las columnas, tan alejados ya de la vista, pierden protagonismo y, cuando no se suprimen, quedan reducidos a un simple anillo perimetral.

Los arcos en ojiva de los vanos encristalados que proveen de luz al templo (vitrales y vidrieras) y los de las pandas de los claustros se coronan de folios con mayor o menor número de lóbulos, que dotan de complejidad a las esbeltas arquerías.

El gótico, al igual que otros estilos posteriores, experimentó en su última etapa una evo­lución inflacionista, origen de las bóvedas de tracería (2) preñadas de nervios im­posibles y conopios que incentivaban la proliferación de los ya existentes terceletes, ligaduras y florones, al tiempo que en las crujías se abrían elevadas capillas laterales con retablos cada vez más grandes y recargados y con elaboradísima rejería. En la ornamentación proliferaban las molduras con perfil de llama y los aditamentos de inspiración floral y vegetal. Se llegaba así a lo que se ha dado en llamar gótico flamígero  o gótico florido.

Frente al carácter feudal del románico, el gótico fue eminentemente burgués, y construyó en consecuencia abundante obra civil, independizando a las artes plásticas de su subordinación al soporte arquitectónico. Los numerosos castillos de esta época, sin embargo, no revelan generalmente al exterior los rasgos góticos que de forma tan manifiesta exhiben las catedrales, y se mantienen sobrios y robustos, dando preeminencia a la seguridad de sus muros frente a concesiones estéticas que pudieran poder en peligro la propia capacidad de resistencia y defensa.

El estilo gótico no tuvo nombre hasta el siglo XVI (tampoco al románico se le llamó de ninguna manera hasta principios del siglo XIX). El florentino Giorgio Vasari (1511-1574), historiador y preceptista de arte, lo señaló despectivamente como gótico (de Goth o godo: ‘bárbaro’, aun a sabiendas de que nada de aquello tenía que ver con los godos), para desprestigiarlo frente a las nuevas for­mas del estilo renacimiento. La pretendida y más ajustada denominación posterior de «arte ojival» nunca llegó a alcanzar un consenso general.

Los templos españoles de traza gótica, cuyos mejores ejemplos los tenemos en las catedrales, no compiten en altura —rasgo preponderante del gótico— con otros europeos. La seo primada de Toledo, la más alta de la Península con sus 90 m, está a mucha distancia de la iglesia alemana de Ulm, que, aun no siendo catedral, alcanza los 161 metros; pero sí ganan nuestras catedrales en superficie y anchura. Y así, la seo de Gerona ostenta la nave gótica más ancha del mundo (22,98 m), y la catedral de Sevilla acapara a nivel mundial la mayor superficie  (11.520 m²) de todas las iglesias góticas.

La catedral es el paradigma del arte gótico. Y en los trescientos años que duró su hegemonía fueron por ello mismo las catedrales objeto preferente de emulación entre burgos y ciudades.

Dos maestros de obras destacaron en los grandiosos inicios del gótico español: el maestro Enrique, que dirigió la construcción de las catedrales de Burgos y León, y el maestro Martín, que trabajó en la de Toledo.

CistercienseGótico catalánProtogóticoTardorrománico.

 

 

elementos determinantes de un templo gótico

arco ojival: embrión del arte gótico

altura de algunas catedrales góticas y de la iglesia
Mayor de Ulm (Alemania), que nunca fue catedral

Catedral primada de Santa María. Toledo. Siglo XIII.

Catedral de Santa María. Gerona.
Siglo XIV.

 

Catedral de Santa María de la Sede. Sevilla. Siglo XV.

Capiteles góticos de la basílica de
Santa María de la Asunción. Arcos
de la Frontera (Cádiz). Siglo XV.

Catedral de Santa María de Regla. León. Siglos XIII-XIX.

Catedral de Santa María. Burgos.
Siglo XIII.

Gótico de columnas en vez de pilares. Iglesia de Santa
María del Mar. Barcelona. 1329-1383.

Bóvedas de la catedral nueva de la
Asunción de la Virgen. Salamanca.
Siglo XVI.

Vitrales de la catedral de Santa María de Regla. León.
Siglos XIII-XVI.

Bóvedas (s. XVI) de la iglesia del monasterio cisterciense
femenino de Santa María de la Caridad (s. XII). Tulebras
(Navarra).

Portada Principal, de Poniente o de
la Asunción. Catedral de Sta. María
de la Sede. Sevilla. Siglo XV-1883.

el sistema de arbotantes, botareles y contrafuertes
asegura la estabilidad horizontal del gótico frente
a la pronunciada verticalidad de su alzado

Reja de la capilla Real. Granada. 1519.

Basílica de la Asunción de Nuestra Señora. Lequeitio
(Vizcaya). 1505.

Claustro de la catedral de Nuestra
Señora de la Asunción y San Frutos.
Segovia. Siglo XVI.

Castillo de Montsoriu. Arbucias (Gerona). Siglo XIV.

Bóveda estrellada de la capilla
Barbazana. Claustro de la catedral
de Pamplona. Siglo XVI.

Galería de la Reina. Castillo-palacio de los reyes de
Navarra. Olite (Navarra). Siglo XIV.

 

 

♣ (clica encima de las imágenes)