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Sillares y mampuestos

neobarroco

Movimiento romántico de mediados del siglo XIX que afectó a todas las artes y se hizo especialmente visible en arquitectura dando paso a formas recuperadas del barroco de los siglos XVII y XVIII. Floreció en toda Europa, y en España —con especial incidencia en Andalucía— y Latinoamérica se prolongó hasta la segunda mitad del siglo XX. Estilo historicista como otros de la época, surge, al igual que lo hiciera el barroco frente al clasicismo, como reacción contra el neoclasicismo, que venía imperando desde mediados del siglo XVIII.

En un principio el estilo neobarroco europeo se utilizó sobre todo para el diseño de nuevos y esplendorosos edificios públicos, en general civiles, como palacios, sedes de gobierno y de tribunales, así como nuevos teatros, ya que el barroco había contribuido al florecimiento de las artes escénicas. Pero la moda neobarroca no tardó —en España especialmente— en calar también en la burguesía adinerada, que vio en esa exhibición la forma más elegante de dar nobleza y lustre a su apellido. Y así no es difícil encontrar en nuestras ciudades edificios de tal índole, que perpetúan todavía hoy aquel propósito.

Salvo excepciones, el arte neobarroco se reviste de grandiosidad y magnificencia, exponentes coyunturales de una vida próspera y de emulación entre las regiones, y se preocupa menos del retorno a los cánones más ortodoxos del barroco anterior. Solo en la escasa producción de construcciones neobarrocas de índole religiosa —escasez debida probablemente a la ya abundante presencia de iglesias netamente barrocas— se siguen mayormente las trazas del barroco tradicional. La arquitectura civil, en cambio, tiende a la complejidad, a recrear un barroco acorde con la modernidad, una modernidad que no renuncia a la efectividad de lo ecléctico entreverado de elementos alegóricos; lo cual se percibe claramente en la ornamentación, que es  a la postre el fin último del estilo neobarroco, ya que no aportó nada nuevo —como tampoco lo hizo su inspirador— a la esencia de la arquitectura.

Ver también este artículo.

 

 

Casa del Cura de San José. Madrid.
1912.

Teatro Arriaga. Bilbao. 1890.

Palacio Teatro Valdés. Avilés (Asturias).
1920.

Palacio Consistorial o Casona del Parque.
Málaga. 1919.

Teatro-Casino de Vigo (Pontevedra). 1927.

Basílica de Jesús del Gran Poder. Sevilla.
1965.