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Sillares y mampuestos

tardorrománico

románico de transición protogótico

Última etapa del arte románico: desde el final del románico pleno (hacia 1175) hasta el primer cuarto del siglo XIII —en algunas regiones hasta el siglo XIV—, en que comienza a triunfar el arte gótico. Es el periodo de mayor actividad constructiva de la reciente orden cisterciense ―benedictinos reformados procedentes de Francia―, promotora de un arte austero que paradó­jicamente iba a desembocar en una fastuosidad mucho mayor que aquella que censuraba. Es­tamos ante el germen del estilo (1) gótico. Aunque no se abandonan las tradicionales arqueríade medio punto ni los pesados contrafuertes, cobran protagonismo el arco ojival y las bóvedas que este genera, a saber, la bóveda de cañón apuntado y la bóveda de crucería. La ornamentación cada vez más naturalista y la proliferación del simple revoque o el agramilado en los muros se combinan en este periodo con la sobriedad de un capitel de inspiración vege­tal, vidrieraen grisalla o monocromas y la decoración geomé­trica (hojas de palma, rejillas y entrelazados). Todo ello va a convivir durante más de medio siglo con la evolución de las formas escultóricas de un románico sereno y sin “pathos” a otro cada vez más elaborado y realista, que quiere transmitir, siquiera tímidamente, las ’emociones’ de sus imágenes. Tiempo por tanto de transición al gótico y de cohabitación de un románico que trasciende ya la plenitud con el románico reduccionista de los monjes blancos. La Antigüedad clásica (1) y la estética bizantina siguen presen­tes aportando, a toda costa, monumentalidad y colorismo.

Se dan cita en esta época algunos de los mejores maestros de obras, a la par canteros, arquitectos y escultores, que crearon escuela en casi todos los casos. Son sus nombres y obras más destacadas:

El maestro Mateo (pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, La Coruña).
El maestro Miguel (portada de la iglesia de los santos Cornelio y Cipriano, en Revilla de Santullán, Palencia).

Juan de Piasca (tal vez el mismo Covaterio), en las iglesia de Piasca y Rebolledo de la Torre.

El maestro Garsión, autor de la cabecera de la catedral de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja).
Arnau Catell (claustro de San Cugat del Vallés, Barcelona).
Raimundo Longobardo (catedral de Seo de Urgel, Lérida).
Petrus Deustamben, cuyo trabajo en la colegiata de San Isidoro de León, durante la primera mitad del siglo XII, fue decisivo en el románico posterior.
Leodegario, artífice de la fachada de la iglesia de Santa María la Real de Sangüesa, Navarra.

 

 

Atrio de la catedral de Santander. Primer tercio
del siglo XIII.

Iglesia del monasterio premostratense de
Santa Cruz de la Zarza. Ribas de Campos
(Palencia). Finales del siglo XII.

Antiguo dormitorio del monasterio cisterciense
de Poblet. Vimbodí (Tarragona). Finales del
siglo XII.

Rey David músico. Pilar de la cabecera.
Catedral del Salvador. Santo Domingo
de la Calzada (La Rioja). Siglo XIII.

 

Capitel de la resurrección de Lázaro. Obsérvese el realismo
de los discípulos tapándose la nariz. Claustro de la catedral
de Tudela (Navarra). Siglo XIII.

Machón de la Anunciación-Coronación
de la Virgen. Claustro del monasterio
benedictino de Silos (Burgos).
Primera década de 1200.

 

 

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