nimbo
o aureola o halo
En algunas religiones, resplandor, disco o círculo luminoso o aditamento similar que suele ponerse detrás de la cabeza de las imágenes sagradas como señal de santidad, o para evidenciar que la persona así representada ha alcanzado oficialmente la canonización —última etapa del proceso que la Iglesia católica lleva a cabo para elevar a alguien a los altares—, con la que se autoriza su culto público. Los dioses solares de la Antigüedad ya aparecían nimbados o con la cabeza rodeada de la corona radiada del dios Helios (Sol Invicto), ornato que también adoptaron los divinizados emperadores romanos hasta que Antonino Pío (158-161) la trocó por el halo resplandeciente del nimbo, privilegio que la Iglesia, como tantos otros fastos imperiales, no dudó en apropiárselo.
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