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Sillares y mampuestos

cripta

Su primer étimo lo hallamos en el verbo griego κρύπτω, /cripto/, que significa “ocultar”. De ahí pasaría al latín como krypta, y tal cual quedó fonéticamente en castellano. El cambio a cripta vendría más tarde.

Evoca por tanto un sitio escondido, preferentemente subterráneo, donde se oculta algo. El predominio secular de la cultura cristiana en Occidente y en gran parte de Oriente ha reservado para cripta connotaciones exclusivamente religiosas. Y así, ha quedado circunscrita al ámbito eclesiástico para definir el espacio habitable que hay debajo del presbiterio en algunos templos importantes. Su aspecto común es el de una capilla de dimensiones variables, no visible desde fuera, y a la que se accede mediante una escalera, bien desde el interior del templo, bien desde una entrada exterior. En casos muy aislados la cripta, ahora excepcionalmente diáfana, se sitúa en planta (1) o en un plano ligeramente inferior, lo cual obliga al presbiterio a ocupar un nivel más elevado de lo habitual.

El origen de la cripta está en el culto a los difuntos, muy presente entre los cristianos desde la época de las catacumbas. Alrededor de la tumba de los primeros mártires se celebraba su tránsito a la vida del cielo, costumbre que se mantiene todavía hoy cual reducto fosilizado en el rito de alojar en el ara del altar la reliquia de algún santo. Ciertas iglesias privilegiadas gozan además de los restos mortales de alguien ya canonizado, depositados debajo del altar mayor, en la soledad de la cripta.

Hay sin embargo criptas que han surgido por exigencias técnicas de allanar el terreno (zócalo [1]) para poder extender la planta de la iglesia, sin que en principio estas criptas no tengan nada que ver con la veneración de santo alguno.

Criptico.

 

 

Cripta-cárcel de San Vicente mártir (con el sepulcro
de un obispo valenciano de época visigoda).
Valencia. Siglo VI.

Cripta a nivel de planta de la excatedral de Roda
de Isábena (Huesca). Siglos XII-XVII.

Cripta-basamento sin santo de la colegiata de
Roncesvalles (Navarra). Siglo XIII.